mani trans Barcelona. dia internacional contra la despsiquiatrización trans!

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dia internacional contra la despsiquiatrización trans!

 11 octubre 2008

 

La evolución de lo que se presenta como paradigma emergente del transgénero, que radica en la renuncia a la reasignación genital, la denominada «cirugía de reasignación de sexo». Que en España, la «Ley 3/2007, de 15 de marzo» permitió el reconocimiento de su sustantividad jurídica. Por otro lado, se argumenta en contra del modelo biomédico que reconoce la transexualidad como «trastorno de identidad de género». El trastorno, en consecuencia, se psiquiatriza y se etiqueta como «disforia de género». Con la consiguiente carga estigmatizadora para la persona trans al considerar y tratar su identidad como un trastorno mental. La despsiquiatrización de la transexualidad y del transgénero. De igual forma, un itinerario interpretativo social de la intersexualidad permite que la realidad intersexual no quede encorsetada en las estrechas paredes que vienen de las limitadas por la clínica. En este sentido, el movimiento trans  se decanta por una moratoria de la intervención quirúrgica hasta que la persona intersexual pueda decidir por sí misma. En última instancia, se recoge una aspiración utópica y como tal controvertible que cuestiona el estático sistema binario de género y que, a su vez, permite el debate del sentido de su perpetuidad.

mani trans 11 ocrubre 2008   MANIFIESTO

Por segunda vez, activistas trans e intersex de esta ciudad hemos decidido salir a la calle para visibilizar las violencias que vive nuestro colectivo, la precariedad y la vulnerabilidad en las que vivimos, pero sobre todo para denunciar públicamente una vez más la psiquiatrización de las identidades trans y las graves consecuencias del llamado “trastorno de identidad sexual o de género” (TIG).

Esta manifestación se enmarca en una jornada de lucha que tiene lugar en diversas ciudades europeas: A Corunha, Barcelona, Bilbo, Bruselas, Donosti, Gasteiz, Lisboa, Madrid, Paris i Zaragoza.

Para controlar las identidades de género no‐normativas y normalizar estos cuerpos y comportamientos, las instituciones gubernamentales disponen de mecanismos como por ejemplo la institución médico‐psiquiátrica. Motivada por intereses estatales, religiosos, económicos y políticos, esta trabaja sobre los cuerpos de las personas amparando y reproduciendo el binomio que presupone un cuerpo y un comportamiento específico según se nos catalogue como hombres o mujeres. Para legitimar el binomio hace falta invisibilizar y patologizar todas las otras opciones que existen. Si invisibilizar supone intervenir a recién‐nacidos intersex (nacidos con genitales ambiguos funcionales) con violentos tratamientos normalizadores así se hará, con tal de borrar la posibilidad de estos cuerpos y vetar la existencia de las diferencias.

La transexualidad y la intersexualidad son definitivamente procesos médicos de normalización binaria. Y con nuestra resistencia a estos procesos resistimos también a ser transexuales o intersexuales, en el sentido en que en ningún caso responden a la definición psiquiátrica. No acatamos ningún tipo de catalogación, ni etiqueta, ni definición que se nos imponga por parte de la institución médica.

Actualmente la transexualidad se considera un “trastorno de identidad sexual”, patología mental clasificada en el CIE‐10 (Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud) y en el DSM‐IV‐R (manual diagnóstico y estadístico de enfermedades mentales de la Asociación de Psiquiatría Norte‐americana). Estas clasificaciones son las que guían a los y las psiquiatras de todo el mundo a la hora de hacer sus diagnósticos.

Hace dos años empezó la revisión del DSM‐IV‐R, una clasificación que determina los cambios en la lista de enfermedades de la OMS. En estos últimos meses se han hecho públicos los nombres de los psiquiatras que decidirán el futuro del trastorno de identidad sexual.

Al frente del grupo de trabajo sobre el TIG se encuentran el Dr.Zucker (director del grupo de trabajo), el Dr. Blanchard y el Dr. Bailey, entre otros. Estos psiquiatras, que son conocidos por utilizar terapias reparativas de reconducción a homosexuales y a transexuales y que están vinculados a clínicas de niñ@s intersexuales, proponen no solo no retirar el trastorno sino ampliar su tratamiento a los niños que presenten comportamientos de género no‐normativas y aplicarles terapias reparativas de adaptación al rol de origen. En este sentido el movimiento trans norteamericano ha hecho un llamamiento para que estos psiquiatras sean expulsados de la revisión del DSM.

La patologización de la transexualidad bajo el “trastorno de identidad sexual” es un gravísimo ejercicio de control y normalización. El tratamiento de este trastorno se lleva a cabo en el Hospital Clínico de Barcelona y en tantas otras Unidades de Identidad de Género del mundo. Esta evaluación psiquiátrica obligatoria supone un control semanal de nuestra identidad de género a través de terapias de grupo y familiares y todo tipo de procesos denigrantes que vulneran nuestros derechos. En el Estado español, cualquier persona que cambiar su nombre en su documentación o modificar su cuerpo con hormonas o operaciones debe de pasar obligatoriamente por una consulta psiquiátrica.

Nos dirigimos directamente a la clase política catalana y del Estado español, nuestra demanda es clara:
‐Reivindicamos el derecho a cambiar nuestro nombre en nuestros documentos oficiales sin tener que pasar por ninguna evaluación médica ni psicológica. Y exigimos la derogación del artículo 54 de la ley de Registro Civil que dice que ningún ciudadano puede ponerse un nombre que “induzca a error sobre su sexo”. Pensamos firmemente que el Estado no debería de tener ninguna competencia sobre nuestros nombres, nuestros cuerpos y nuestras identidades.

‐ Hacemos nuestras las palabras del movimiento feminista en la lucha por el derecho al aborto y el derecho al propio cuerpo, reivindicamos nuestro derecho a decidir libremente si queremos o no modificar nuestros cuerpos y poder llevar a cabo nuestra elección sin impedimentos burocráticos, políticos ni económicos. Queremos que el sistema sanitario catalán se posicione frente al trastorno de identidad sexual y replantee su programa de atención sanitaria a la transexualidad haciendo de la evaluación psiquiátrica una opción voluntaria. Exigimos también el cese de las operaciones a recién‐nacidos intersex.

‐ Denunciamos la extrema vulnerabilidad y las dificultades en el acceso al mercado laboral del colectivo trans. Exigimos que se garantice el acceso al mundo laboral y la puesta en marcha de políticas específicas para acabar con la marginación y la discriminación de nuestro colectivo. Exigimos, además, condiciones de salud y seguridad en el desarrollo del trabajo sexual y el fin del asedio policial a estas personas y del tráfico sexual.

‐ Esta situación de vulnerabilidad se acentúa en el caso de las personas trans inmigradas, que llegan a nuestro país huyendo de situaciones de extrema violencia. Exigimos la concesión inmediata de asilo político en estos casos a la vez que reivindicamos la plena equiparación de derechos de las personas inmigrantes.

‐ A la vez que gritamos que no somos víctimas sino eres activos y decisorios de la propia identidad, queremos recordar también todas las agresiones, asesinatos y también los suicidios de las personas
trans a causa de la transfobia. Señalamos al sistema como culpable de estas violencias. El silencio es complicidad.

Por todo esto, los activistas de A Corunha, Bilbo, Barcelona, Bruselas, Donosti, Gasteiz, Lisboa, Madrid, Paris y Zaragoza exigimos:

‐ La retirada del TIG de los manuales internacionales de diagnóstico.
‐ La retirada de la mención de sexo de los documentos oficiales
‐ La abolición de los tratamientos de normalización binaria a personas intersex
‐ El libre acceso a los tratamientos hormonales y a las cirugías (sin la tutela psiquiátrica)
‐ La prevención de la transfobia: el trabajo para la formación educativa y la inserción laboral de las persones trans

Diciendo que no somos ni hombres ni mujeres queremos demostrar que el binomio hombre‐mujer y todas las diferencias que se atribuyen a los géneros masculino y femenino son construidas y pueden ser cuestionadas. Y que cuando la medicina y el estado nos definen como trastornados ponen en evidencia que nuestras identidades, nuestras vidas trastornan su sistema. Por eso decimos que la enfermedad no está en nosotros sino en el binarismo de género.

Ni hombres, ni mujeres, el binarismo nos enferma!

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