ATC libertad asociación de transexuales, intersexuales y transgéneros de Catalunya quiere recordar y honrar en el Día internacional en memoria de les victimas “exilio, deportación y holocausto,”

ATC libertad asociación de transexuales, intersexuales y transgéneros de Catalunya quiere recordar y honrar en el Día internacional en memoria de les victimas “exilio, deportación y holocausto,” de los millones de personas que murieron a manos del régimen nazi durante la segunda guerra mundial

 

Persecución de los homosexuales en la Alemania nazi

 

La persecución de los homosexuales en la Alemania nazi se fundamentó principalmente sobre la premisa de que la homosexualidad era incompatible con la ideología nacionalsocialista porque los homosexuales no se reproducían y por tanto no perpetuaban la raza aria.

 

 

Estudiantes de la Deutsche Studentenschaft , organizada por el partido nazi, desfilan en frente del Institut für Sexualwissenschaft en Berlín el 6 de mayo de 1933 – antes de saquear y confiscar los archivos, libros y fotos para quemarlas.

 

 

El Institut für Sexualwissenschaft (Instituto para la Ciencia Sexual ) fue una institución privada para el estudio y la investigación sexológica en Alemania de 1919 a 1933.

El Instituto era una fundación sin ánimo de lucro situada en el Tiergarten (zoológico), en In den Zelten, en Berlín. Su director era un médico judío, Magnus Hirschfeld (1868-1935) que desde 1897 había dirigido el Wissenschaftlich-humanitäres Komitee (Comité humanitario-científico). El Comité había hecho campaña por la reforma de los derechos de homosexuales en base a valores conservadores y racionales. El Comité también publicaba una revista Jahrbuch fur sexuelle Zwischenstufen (Anuario para sexualidades intermedias). Hirschfeld también era investigador. Consiguió respuestas en questionarios de 10.000 personas, que fueron material para su libro Die Homosexualität des Mannes und des Weibes (La homosexualidad del hombre y la mujer; 1914). Reunió una biblioteca única sobre erótica y sexo homosexual.

Después de que los nazis ganasen el control de Alemania en los años 30, el Instituto y sus bibliotecas fueron destruidas como parte del programa nacional de censura. La infame quema de libros nazi de Berlín incluía los archivos del Instituto.

 

Origen y propósito

El Institut für Sexualwissenschaftfue inaugurado en 1919 por Hirschfeld y su colaborador Arthur Kronfeld, psicoterapeuta y más tarde catedrático en la Charité. Además de ser una biblioteca de investigación y contener una gran archivo, el Instituto también tenía divisiones médicas, psicológicas y etnológicas, y una oficina de información sobre el matrimonio y temas sexuales. El instituto era visitado por unas 20.000 personas cada año y llevaba a cabo unas 1.800 consultas médicas. Los visitantes más pobres eran tratados de forma gratuita. Además, el Instituto defendía la educación sexual, la contracepción, el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual y la emancipación de las mujeres. Fueron pioneros mundiales en la defensa de los derechos civiles y la aceptación social para homosexuales y transgénero.

 

 

 

El 10 de mayo de 1933 los nazis quemaron en Berlin las obras de autores judíos y la biblioteca del Institut für Sexualwissenschaft, además de otras obras consideradas «no alemanas».

 

 

Pionero del transgénero

 

Magnus Hirschfeld fue el primero en utilizar la palabra transexualismo,identificando las categorías clínicas que su colega Harry Benjamin desarrollaría más tarde en EE. UU. Entre los empleados y clientes del Instituto había personas transgénero. Se ofrecían diversos servicios endocrinológicos y quirúrgicos, incluyendo las primeras operaciones modernas de «cambio de sexo» en los años 30. Hirschfeld también trabajó en los años 30 con la policía para disminuir el arresto de travestis bajo la sospecha de prostitución, hasta que el nazismo le obligó a huir de Alemania.

 

Era nazi

 

A finales de febrero de 1933, tal como iba disminuyendo la influencia moderadora de Ernst Röhm, el Partido Nazi lanzó su purga contra los homosexuales (gays, lesbianas y bisexuales; comocidos como homófilos): cierre de clubs en Berlín, prohibición de publicaciones y organizaciones y grupos gays. Como consecuencia, muchos huyeron de Alemania, como Erika Mann. En marzo de 1933 el administrador del Instituto, Kurt Hiller, fue enviado a un campo de concentración.

 

El 6 de mayo de 1933, mientras Hirschfeld estaba dando una serie de conferencias en EEUU., la Deutsche Studentenschaft realizó un ataque sobre el Instituto. Unos días más tarde la biblioteca y los archivos del Instituto fueron sacados a la calle y públicamente quemados en la Opernplatz. Alrededor de 20.000 libros y revistas y 5.000 imágenes fueron destruidos. También se incautaron las extensas listas de nombres y direcciones del Instituto. En medio de la quema, Joseph Goebbels dio un discurso político frente a una multitud de unas 40.000 personas. Los líderes de la Deutsche Studentenschaft también proclamaron sus propios Feuersprüche (decretos de fuego contra el espíritu anti-alemán). Los libros de escritores judíos o de temas pacifistas o antibelicistas (por ejemplo, los de Erich Maria Remarque) de bibliotecas públicas y de la Universidad de Humboldt también fueron quemados.

 

Hubo muchas otras quemas menores de libros organizadas en Alemania esa misma noche; incluyendo en la Konigplatz de Munich. Hacia el 22 de mayo, había habido quemas de libros en Heidelberg, Fráncfort del Meno, Gotinga, Colonia, Hamburgo, Dortmund, Halle, Nuremberg, Wurzburgo, Hanóver, Münster, Königsberg, Koblenz y Salzburgo – y la Gestapo estaba confiscando bibliotecas públcias y privadas para ser destruidas en molinos de papel.

los edificios fueron tomados más tarde por los nazis para sus propios propósitos. Hacia 1944 no eran más que ruinas bombardeadas y fueron demolidas a mitad de los 50. Hirschfeld intentó en vano reestablecer el Insitituo en París, muriendo en Francia en 1935.

 

Mientras que muchos huyeron al exilio, el activista radical Adolf Brand mantuvo su posición en Alemania cinco meses después de la quema de libros. Finalmente el acoso fue demasiado grande y en noviembre de 1933 se vio forzado a anunciar formalmente el fin del movimiento de emancipación homosexual en Alemania. El 28 de junio de 1934, Hitler llevó a cabo una purga de hombres gays en las filas de la S.A ., lo que fue seguido por leyes más estrictas para acabar con la homosexualidad y los homosexuales. Es difícil no pensar que las listas que Hitler había obtenido del Institut für Sexualwissenschaft no le facilitaran estas acciones. Muchos miles de arrestados se vieron en campos de trabajo. Otros, como John Henry Mackay, se suicidaron.

 

Entre los libros que se quemaron en la Opernplatz en Berlín se encontraban las obras del poeta judío Heinrich Heine; uno de sus más famosos versos dice:

 

Esto no fue más que un preludio, allí donde queman libros, finalmente también se queman personas.

 

Heinrich Heine (1797-1856)

 

 

   Tras la Segunda Guerra Mundial

 

La carta del Instituto especificaba que en caso de disolución, las pertenencias de la Fundación Dr. Magnus Hirschfeld (que había esponsorizado el Instituto desde 1924) debían ser donadas a la Universidad Humbold de Berlín. Hirschfeld también escribió un testamento personal mientras estaba en el exilio en Paría, dejando todas sus pertenencias a sus estudiantes y herederos Karl Giese y Li Shiu Tong (Tao Li) para que continuasen sus estudios. Karl Giese se suicidó en 1938 cuando los alemanes invadieron Checoslovaquia y su heredero, el abogado Karl Fein, fue asesinado en 1942 durante su deportación. Li Shiu Tong vivió en Suiza y EEUU. hasta 1956, pero no es conocido que intentase continuar la obra de Hirschfeld. Los fragmentos que han sobrevivido de la biblioteca fueron recogidos más tarde por W. Dorr Legg y ONE, Inc. en los EEUU. En los años 50.

 

Sin embargo, ninguna de las dos voluntades fue cumplida. Los tribunales de Alemania Occidental consideraron que la disolución de la fundación y la confiscación de la propiedad realizada por los nazis en 1934 era legal. Además, el Gobierno de Alemania Occidental mantuvo las leyes nazis contra la homosexualidad, el infame Párrafo 175a, por lo que se convertía en imposible para los homosexuales supervivientes reclamar la restitución del centro cultural.

Antecedentes previos al ascenso al poder.

 

Pero el cambio de clima empezó a notarse en 1920 cuando Hirschfeld fue agredido por antisemitas en Múnich, un asalto recogido con regocijo por la prensa nazi. Hirschfeld sufrió otro atentado en 1923, durante una conferencia le disparó un joven en Viena, siendo heridas varias personas más.

 

En 1928 la lucha por anular el artículo 175 del código penal, que condenaba las relaciones homosexuales, estaba en su apogeo. Se pidió a los partidos políticos alemanes que declararan su opinión al respecto. El nuevo Partido Nacionalsocialista (Partido Nazi) dejó clara su posición: “Cualquiera que crea en el amor homosexual es enemigo nuestro. Rechazamos cualquier cosa que castre a nuestro pueblo y lo convierta en un juego para nuestros enemigos (…) El pueblo alemán debe aprender de nuevo a ejercer la disciplina. Por eso rechazamos cualquier forma de lascivia, especialmente la homosexualidad, porque nos roba la última oportunidad de liberar a nuestro pueblo del yugo que le esclaviza”.

 

 

El 10 de mayo de 1933 los nazis quemaron los libros de todos los autores y temas considerados “antialemanes”, incluyendo los archivos, libros y fotos del Institut für Sexualwissenschaft.Un año más tarde, Hirschfeld había convencido a un comité parlamentario para que sometiera al Reichstag un proyecto de ley para eliminar el artículo 175. Todos los delegados de los demás partidos políticos alemanes, incluido el partido comunista alemán, votaron a favor de la retirada del artículo 175 en la votación del comité. Por lo que el parlamento estaba virtualmente a punto de reformar el código cuando el hundimiento de la bolsa de Nueva York y la crisis financiera mundial (Crack de 1929) y la anexión de Austria dieron al traste con el nuevo proyecto de ley.

 

Un anuncio de lo que se avecinaba se publicó ya en el periódico del partido nazi: “De los muchos males que caracterizan a la raza judía, uno de los más perniciosos son las relaciones sexuales. Los judíos tratan siempre de hacer propaganda de las relaciones sexuales entre hermanos, entre hombres y animales, y de varones entre sí”. Y las persecuciones no tardarían en producirse tras ascender al poder en 1933.

 

 

La Noche de los Cuchillos Largos

 

Ernst Röhm, jefe de las Sturmabteilung (SA), la primera milicia del partido nazi, era homosexual, cosa que llevaba con discreción, al igual que muchos otros líderes de la SA , como Edmund Heines.

 

Adolf Hitler inicialmente protegió a Röhm de otros elementos del partido nazi que consideraban su homosexualidad como una violación de la enérgica política del partido contra los homosexuales. Pero cambió de opinión más tarde, cuando creyó ver en Röhm una amenaza para su poder. Durante la Noche de los cuchillos largos Hitler realizó una purga en las S.A. de sus enemigos (reales o imaginarios), en la que Röhm fue asesinado y su homosexualidad fue usada para justificarlo y apaciguar los ánimos en las bases de la SA.

 

Tras la purga de 1934, se instituyó una división especial en la Gestapo para realizar listas de homosexuales. En 1936 Heinrich Himmler, jefe de las Schutzstaffel (SS), creó el Reichszentrale zur Bekämpfung der Homosexualität und der Abtreibung (Central del Imperio para la lucha contra la homosexualidad y el aborto).

 

Inicialmente Himmler había apoyado a Röhm, argumentando que las acusaciones de homosexualidad en su contra habían sido fabricadas por los judíos. Pero tras la purga, Hitler ascendió a Himmler y éste pasó a ser muy activo en la supresión de la homosexualidad: “Debemos exterminar a esa gente, raíz y rama […] el homosexual debe ser eliminado”.

 

Los campos de concentración

La persecución se llevó a cabo principalmente aplicando de forma restrictiva las leyes que ya existían, el artículo 175. Fueron arrestadas unas 100.000 personas de los que 50.000 fueron sentenciadas a penas de prisión; se desconoce el número de personas enviadas a hospitales psiquiátricos. Cientos de homosexuales fueron castrados por orden judicial. Inicialmente, los homosexuales alemanes no fueron tratados de la misma forma que los judíos. Los nazis los consideraban parte de la raza superior e intentaron forzarlos a adaptarse sexual y socialmente. Los gays que consideraron que no se adaptaban fueron enviados a campos de concentración para su exterminio a través de trabajos forzados.

 

Las estimaciones de homosexuales internados en campos de concentración varían desde 5.000 a 15.000.[4] Las dos principales causas de esta disparidad de cifras son que los investigadores contabilicen o no a los judíos homosexuales y que las razones del internamiento en un campo de exterminio no están documentadas en muchas áreas.

 

Los homosexuales masculinos sufrieron un trato especialmente cruel en los campos de concentración. Se puede atribuir a la opinión desfavorable que tenían de ellos los guardias de las SS, incluso mayor que las actitudes homófobas ya presentes en la sociedad en general. Muchos murieron de palizas, algunas propinadas por los propios prisioneros. Además médicos nazis, como Carl Værnet, usaron a menudo a homosexuales para experimentos científicos que intentaban “curar” la homosexualidad de los futuros niños arios que resultaran homosexuales. Por todo ello la alta tasa de mortandad de los homosexuales en los campos comparándola con la de otros grupos antisociales. Un estudio de Ruediger Lautmann afirma que el 60% de los homosexuales en campos de concentración murió, frente al 41% de los prisioneros políticos y el 35% de los testigos de Jehová. El estudio también muestra que las tasas de supervivencia eran ligeramente más altas para internos de clase media-alta y para bisexuales casados y con hijos.

                   

 

 

 

Testimonio de un superviviente

 

 La historia del superviviente del Holocausto, Pierre Seel, muestra la vida de los homosexuales durante el dominio nazi. En su relato cuenta que había participado en la comunidad homosexual local en Mulhouse, Alsacia. Cuando los nazis se hicieron con la ciudad, su nombre apareció en una lista de todos los homosexuales locales. La lista rosa fue elaborada voluntariamente por la polícia de Vichy. A los inscritos en la lista rosa se les ordenó presentarse en el cuartel de la policía de Mulhouse. Se presentó por miedo a las represalias contra su familia. Tras su llegada cuenta que él y otros homosexuales fueron golpeados. A algunos de los que intentaron resistirse a las SS se les arrancaron las uñas. Otros fueron violados con reglas rotas que les perforaron los intestinos, provocándoles hemorragias.

 

Tras el arresto fue enviado al campo de concentración Natzweiler-Struthof. Allí cuenta como, durante el pase de revista matutino, el comandante nazi anunció una ejecución pública. Cuando el hombre que iba a ser ejecutado fue sacado al exterior Seel reconoció su cara como la del que había sido su amante durante 18 años en Mulhouse. Según el testimonio de Seel, los guardias desnudaron a su amante y le colocaron un cubo de metal sobre la cabeza. Entonces soltaron varios pastores alemanes entrenados y los azuzaron contra él, desgarrando su cuerpo en vivo, hasta que murió a causa de las mordeduras.

 

Legislación homófona.

 

 

La legislación homófobica que permitió estos hechos, el infame Artículo 175, decía así:

 

Un acto sexual antinatural cometido entre personas de sexo masculino o de humanos con animales es punible con prisión. También se puede disponer la pérdida de sus derechos civiles.

Tras la guerra los prisioneros homosexuales incluso podían volver a ser condenados de nuevo por medio del artículo 175 ya que no fue fue abolido definitivamente hasta 1994 en Alemania Occidental, aunque desde 1973 sólo condenaba las relaciones homosexuales con personas menores de 18 años. Legislaciones homófobas semejante eran muy comunes en los países occidentales hasta los años sesenta y setenta (del s. XX), por lo que muchos hombres, temiendo por su seguridad, no se atrevieron a contar su historia hasta finales de los 70, época en la que se retiraron muchas de estas leyes.

 

 

 Reconocimiento en la actualidad

 

De hecho, tras la guerra, Alemania no reconoció a los homosexuales como víctimas y se los agrupó con los delincuentes comunes. Los prisioneros homosexuales supervivientes ni siquiera pudieron contabilizar el tiempo pasado en los campos para su jubilación. Los homosexuales fueran el último grupo de víctimas del nazismo en ser reconocido, en 1985, y no fue hasta el 2002 que el gobierno alemán anuló las sentencias nazis (anteriores a 1945; las posteriores nunca han sido anuladas) y pidió disculpas oficialmente a la comunidad gay.

 

 

Algunas ciudades han erigido monumentos para recordar a los miles de homosexuales que fueron asesinados durante el Holocausto. Los principales se encuentran en Berlín, Frankfurt y Colonia en Alemania; y en Ámsterdam y San Francisco.

 

El Parlamento Europeo marcó el aniversario del Holocausto en el 2005 con un minuto de silencio y el paso de la siguiente resolución:

 

El campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, donde cientos de miles de judíos, gitanos, homosexuales, polacos y otros prisioneros de varias nacionalidades fueron asesinados, no sólo es una buena ocasión para condenar y recordar a los ciudadanos europeos el inmenso horror y la tragedia del Holocausto, pero también para mencionar el inquietante incremento del antisemitismo y especialmente de los incidentes antisemitas en Europa, y para aprender de nuevo la lección sobre los peligros de perseguir a las personas por su raza, origen étnico, religión, opinión política u orientación sexual.

 

Las mujeres homosexuales 

 

Las lesbianas no fueron perseguidas con tanta vehemencia por las leyes nazis; no estaban afectadas por el Artículo 175. Sin embargo, las mujeres que fueron consideradas un peligro para los valores del estado fueron marcadas como “antisociales”.

 

 

Artículo 175 (Alemania)

 

El artículo (párrafo o parágrafo) 175 del código penal alemán (§ 175 StGB-Deutschland) fue creado el 15 de mayo de 1871 y se mantuvo vigente hasta el 11 de junio de 1994. Su contenido penaba las relaciones homosexuales entre personas de sexo masculino. De hecho, desde 1935 (párrafo 175b) hasta 1969 abarcaba incluso los “actos contra natura con animales”. A raíz de este artículo, se procesaron cerca de 140.000 hombres bajo las diferentes versiones del mismo.

 

En 1935, el régimen nazi endureció el contenido del artículo 175. Entre otras cosas, se incrementó la pena máxima de seis meses a cinco años de prisión y, además, se ampliaron las actividades relacionadas con actos condenables bajo la ley. Inicialmente sólo se refirió a la actividad sexual (a todo tipo de acciones obscenas), pero el nuevo párrafo 175a, pensado para “casos con agravante”, prescribía penas de uno a diez años de trabajos forzados.

 

La República Democrática Alemana retomó en 1950 la anterior versión del artículo 175. Sin embargo, persistió en el uso del artículo 175a. A fines de los años 1950 se dejó de castigar la homosexualidad entre adultos pero en 1968 la RDA creó su propio código penal en el cual, dentro del artículo 151, se condenaban las relaciones homosexuales con menores, tanto para hombres como para mujeres. En 1988 este artículo se eliminó completamente.

 

Durante dos décadas, la República Federal de Alemania mantuvo las versiones de los artículos 175 y 175a de igual forma que durante la época del Nacionalsocialismo. En 1969 se realizó una reforma y en 1973 otra. A partir de ese momento sólo eran sancionables los actos homosexuales con jóvenes varones menores de 18 años, y tras un intento fallido de los Verdes en los años 1980, el artículo fue definitivamente eliminado en 1994 con la adaptación de las legislaciones de ambas Alemanias.

 

Popularmente, la denominación para homosexuales se convirtió en los 175 (175er) y se consideraba el 175 como la fiesta de los maricones.

 

 

LA REPRESION DURANTE EL FRANQUISMO

 

 En 1954 se aprueba una enmienda a la Ley de Vagos y Maleantes para poder castigar con mayor dureza los comportamientos considerados homosexuales. A quienes se les aplicaba dicha ley eran internados en “establecimientos de trabajo” y “colonias agrícolas” donde se les tenia separados de los demás.

 

  La colonia agrícola penitenciaria de Tefía en Fuerteventura fue el campo de concentración español. Allí fueron recluidos homosexuales, presos políticos y toda lo que ellos consideraban “escoria” de la sociedad. Uno de los principios del nacionalcatolicismo imperante para el tratamiento de los reclusos era el de que “el trabajo dignifica al hombre” y por lo tanto, el trabajo hasta el agotamiento, la mala alimentación y el maltrato por parte de los funcionarios fueron el principio básico de funcionamiento de estas “colonias agrícolas”.

 

  En 1970 se aprueba la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, viniendo a sustituir la antigua Ley de Vagos y Maleantes, ampliando y más a un cabe, el castigo y los supuestos de aplicación. Objetivo: era la propia “defensa social” y “la curación” del homosexual, para ello se habilitaron los cárceles, la de Badajoz y la de Huelva para “custodiar” a los detenidos. En ellas pasaban entre 3 meses y 4 años de prisión según gusto y deleite del juez. En estas cárceles, los detenidos eran exhibidos por los funcionarios ante el resto de presos, mostrando y anunciando su condición sexual. En muchas ocasiones, sufrían violaciones por el resto de los reclusos.

 

 

Ley de vagos y maleantes

 

La Ley de vagos y maleantes, fue una ley del código penal español creada en 1933, destinada al control de vagabundos, nómadas, proxenetas, homosexuales y cualquier otro elemento considerado antisocial.

Era una ley que no sancionaba delitos sino que intentaba evitarlos recluyendo a potenciales criminales hasta que se considerasen rehabilitados. La verdadera ventaja que ofrecía esta ley era que podía ser utilizada arbitrariamente para la represión de las personas sin recursos y los enemigos ideológicos.

La ley de vagos y maleantes fue aprobada por consenso de todos los grupos políticos de la Segunda República y en el franquismo se uso para limpiar las calles o sea para cepillarse a todo el que le vino en gana al régimen.

En 1970 fue sustituida y derogada por la ley sobre peligrosidad y rehabilitación social, de términos muy parecidos y que incluía penas de hasta cinco años de internamiento en cárceles o manicomios para los homosexuales y demás peligrosos sociales. Hasta 1995 no se derogó esta ley. Mas de 60 años de carta blanca.

 

Esta ley fue creada para controlar a personas cuyas conductas eran inmorales y antisociales. El problema estaba en como y quien determinaba que es una conducta antisocial. Una ley hecha a medida del poder. El sueño hecho realidad de todo político o militar que cree que su misión es salvar a la patria

  Después de la cárcel eran desterrados de sus ciudades de origen, para asegurarse por un lado, el romper con sus familiares y amigos más cercanos y por otro lado “salvaguardad” el entorno social de posible contaminación por parte del invertido, o violeta. De esta forma tan sutil, en definitiva se aseguraban la destrucción moral y personal del individuo objetivo. Una persona que alejada de su entorno, no podía encontrar trabajo por sus antecedentes como “peligroso social” y del cual no se podían pedir referencias en el lugar donde se establecía por ser un desconocido. Las salidas a esta situación eran pocas, por ello algunos de los afectados optaron por el suicidio.

 

lobotomías a homosexuales,

 

El psiquiatra Juan José López Ibor hacía algo más que aplicar electrochoques a Leopoldo María Panero. Pionero en la práctica de la psicocirugía en España, llegó a practicar lobotomías a homosexuales, si nos atenemos a la cita que de él hace el jurista Emilio Lamo de Espinosa en su libro Delitos sin víctimas (Alianza, 1998), donde –citando a Alain Sotto– recoge una conferencia de López Ibor en el Congreso de Psiquiatría de San Remo (Italia) de 1973: “Mi último paciente era un desviado. Después de la intervención en el lóbulo inferior del cerebro presenta, es cierto, trastornos en la memoria y la vista, pero se muestra más ligeramente atraído por las mujeres”.

La Asociación Mundial de Psiquiatría, que precisamente él presidió, condenó recientemente estas prácticas. El dibujante Nazario (Nazario Luque) también habla de ello en uno de sus libros, La Barcelona de los años 70 vista por Nazario y sus amigos (Ellago Ediciones, 2004):

 

“Entonces estaba todo por hacer: el sistema reeducaba a los gays, los clasificaba como maleantes, les practicaba la lobotomía –un invento del doctor López Ibor– y te quedabas tonto o, si no, efectivamente, se te quitaban todas las ganas de follar…, tanto con hombres como con mujeres”. Las “curaciones” debieron ser habituales.

 

La ley sobre peligrosidad y rehabilitación social

 

La ley sobre peligrosidad y rehabilitación social fue una ley del código penal español aprobada por el régimen franquista el 5 de agosto de 1970.[1] Sustituía principalmente a la Ley de vagos y maleantes para el control de todos los elementos considerados antisociales. Entre ellos se incluía a aquellos que practicaran la mendicidad, la homosexualidad, el vandalismo, el tráfico y consumo de drogas y la venta de pornografía, la prostitución y el proxenetismo. Así como a los inmigrantes ilegales y cualquiera que fuera considerado peligroso moral o socialmente por el régimen.

 

Establecía penas que iban desde multas hasta penas de cinco años de internamiento en cárceles o centros psiquiátricos para la “rehabilitación” de los individuos.

 

Esta ley junto a la de “escándalo público” fueron usadas de forma sistemática para la represión de la homosexualidad en la última parte de la dictadura franquista. Tras la muerte de Franco el indulto de 1975 y la amnistía de 1976 no incluyó a ninguno de los considerados “peligrosos socia­les”.

 

Entrada la democracia la ley siguió en vigor, aunque sin aplicación de facto para los homosexuales. En enero de 1979 se eliminan varios ar­tículos de la ley,[1] entre ellos el referente a “los actos de homosexualidad”. La lucha de los colectivos gay se centró enton­ces en conseguir la modificación de ley sobre el escán­dalo público, consiguiendolo en 1983, y siendo su derogación en 1989. La ley de peligrosidad social fue derogada completamente el 23 de noviembre de 1995.[1]

 

En la disposición adicional tercera de la Ley Orgánica de protección de datos 15/1999, de 13 diciembre 1999, se declaran confidenciales los archivos policiales de todos los reprimidos con esta ley, y solo los historiadores pueden acceder a sus datos con fines

Estadísticos.          

 

 

Archivo Nacional de Cataluña.             

 

El Departamento de Justicia ha puesto al alcance de la Administración de justicia, personas interesadas e investigadores, los 24.377 expedientes, ordenados, clasificados y catalogados por técnicos archivistas, de los fondos documentales de los juzgados especiales para la aplicación de las leyes de vagos y maleantes y de peligrosidad y rehabilitación social de Barcelona.

31 de julio de 2008

Estos 24.377 expedientes de los fondos de los juzgados de vagos y maleantes y de Peligrosidad y Rehabilitación Social de Barcelona, que van desde 1934 hasta 1985, están conservados en 2.640 cajas ( 264 metros lineales) y se custodiaban desde el año 1999 en el Archivo Multijurisdiccional de Barcelona, que es el Archivo donde se deposita la documentación más antigua de los archivos centrales judiciales de Barcelona, cuando fueron transferidos desde el Archivo Central del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y de la Audiencia Provincial de Barcelona, donde se encontraban ubicados en un espacio sin las condiciones adecuadas de conservación y totalmente desordenados. Actualmente, esta documentación ya está correctamente catalogada, cosa que permite la localización inmediata de la información y de la misma

 

 

Evolución de la legislación y de los juzgados de vagos y maleantes y de Peligrosidad y Rehabilitación Social

Los juzgados de vagos y maleantes, sujetos a una legislación especial, se encargaban de procesar judicialmente las conductas que, según los cánones de la época, eran consideradas inmorales y antisociales. En este sentido, durante la Segunda República se promulgó la Ley de vagos y maleantes, de 4 de agosto de 1933, aplicada en un primer momento por los juzgados de instrucción.

El año 1945, ya durante el franquismo, se crearon juzgados específicos, los Juzgados Especiales para aplicar la Ley de vagos y maleantes.

Con la Ley de 15 de julio de 1954 se modificaron los artículos 2º y 6º de la Ley de 1933, de manera que los homosexuales pasaron a ser considerados como altamente peligrosos para la sociedad y, con el fin de mantener el orden social establecido, se los aplicó toda la represión necesaria, lo cual comportó consecuencias negativas, tanto personales y laborales como sociales, a los afectados de este colectivo.

La Ley 16/1970, de 4 de agosto, sobre peligrosidad y rehabilitación social supuso una modificación global de la Ley de vagos y maleantes, de 4 de agosto de 1933, e impuso con más rigor las medidas de seguridad necesarias para socializar a los individuos considerados una amenaza por el orden establecido.

 

Esta Ley se verá modificada por la Ley 77/1978, de 26 de diciembre, con la que se derogó la peligrosidad social de los “rufianes, proxenetas, homosexuales, conductores temerarios y las personas que tenían trato con delincuentes habituales”. Por lo tanto, la persecución de los homosexuales dentro del ámbito judicial tuvo una duración de 24 años (1954-1978).

A pesar de las modificaciones parciales planteadas por la Ley de 1978 todavía se mantenían algunos párrafos de la Ley de 1970. Finalmente, con el Código Penal de 1995 se derogó definitivamente la Ley 16/1970, de 4 de agosto, sobre peligrosidad y rehabilitación social, así como todas sus modificaciones posteriores y disposiciones complementarias. A partir de entonces, las competencias del Juzgado de Peligrosidad y Rehabilitación Social de Barcelona fueron traspasadas a los juzgados de vigilancia penitenciaria, creados en 1988.

En definitiva, nos encontramos ante una documentación muy rica a la hora de comprender el alcance represivo del franquismo y de la persecución a colectivos específicos como el de los homosexuales, y que pone de manifiesto el funcionamiento de un aparato judicial impregnado por la moral del nacional catolicismo.

Los expedientes identificados, restaurados y catalogados ya son consultables por parte de la Administración de justicia, interesados e investigadores. Dado que los datos personales contenidos en esta documentación afectan a la intimidad de las personas, además del plazo general de acceso a la documentación basado en 50 años de la incoación del expediente o 25 años después de la muerte del interesado, hay que tener en cuenta las precauciones específicas de acceso a estos fondos recogidas específicamente a la disposición 3ª de la Ley orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal, de la siguiente manera: “Los expedientes específicamente instruidos al amparo de las derogadas leyes de vagabundos y malhechores, y de peligrosidad y rehabilitación social, que contengan datos de cualquier índole susceptibles de afectar a la seguridad, el honor, la intimidad o la imagen de las personas, no pueden ser consultados sin que haya consentimiento expreso de los afectados, o hayan transcurrido cincuenta años desde la fecha de aquéllos. En este último caso, la Administración General del Estado, a menos que haya constancia expresa de la muerte de los afectados, tiene que poner a disposición del solicitante la documentación, y suprimir los datos mencionados en el párrafo anterior, mediante la utilización de los procedimientos técnicos pertinentes en cada caso“.

 

 

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