NO ES CASUALIDAD: RETOS URGENTES PARA EL ACTIVISMO LGTB DE HOY

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NO ES CASUALIDAD: RETOS URGENTES PARA EL ACTIVISMO LGTB DE HOY

Platero Y-Yo 13 de marzo a las 19:14 Reply
hoy se ha aprobado la ponencia de rqtr en los Encuentros Estatales LGTB…

NO ES CASUALIDAD: RETOS URGENTES PARA EL ACTIVISMO LGTB DE HOY

Ante la situación actual de bonanza para los derechos sexuales, muchos podrían argumentar que se ha cimentado cierta situación de igualdad formal que asegura una posición privilegiada del Estado español frente a otras realidades actuales más precarias o escandalosamente peligrosas para las personas LGTB. Esta posición autocomplaciente está ignorando la dificultad del diálogo entre las necesidades de la ciudadanía, las élites políticas y activistas y las políticas públicas, especialmente cuando hablamos de las sexualidades no normativas.

El conformismo y la desmovilización no pueden vencer. El movimiento LGTB ha recorrido un largo y fructífero camino, pero no todo está logrado. La discriminación y la intolerancia siguen presentes en nuestra sociedad y la igualdad real todavía queda muy lejos. Podemos casarnos o cambiarnos el nombre en el Registro Civil, pero la LGTBfobia sigue presente en nuestra realidad cotidiana. Ahora la discriminación se especializa, adopta formas más complejas y sutiles, menos visibles y más difíciles de identificar. De hecho, incluso se producen formas concretas de exclusión dentro de nuestro propio colectivo de las que a menudo no somos conscientes. Trabajamos por conseguir una sociedad igualitaria y diversa, pero para ello debemos comenzar por respetar y fomentar la diversidad y la pluralidad de voces también dentro de nuestro colectivo. Debemos seguir construyendo la igualdad, pero desde el derecho a la diferencia y a la disidencia.

Conocemos muy bien el concepto imperante ahí afuera: hombre, blanco, norteamericano/europeo, de clase media y heterosexual, ese concepto uniformador y excluyente que tanto nos ha perjudicado a los y las diferentes y que ha servido para justificar nuestra persecución. Ahora, nosotros y nosotras no podemos realizar el mismo ejercicio de exclusión. No debemos sustituir esta definición de sujeto hegemónico por la del varón, homosexual, blanco, de clase media y metrosexual, ya que de esta forma estaremos ocultando e invisibilizando los demás colores de nuestro diverso arco iris. No podemos seguir condenando al olvido y a la invisibilidad a aquellos y aquellas que valientemente se reclaman como diferentes entre los diferentes, como minoría dentro de la minoría. 
Hablamos de transexuales, de lesbianas, de bisexuales, de intersexuales, pero al mismo tiempo de las personas con discapacidad, en precariedad, gitanos y gitanas, ancianos y ancianas, personas en el ámbito rural, seropositivas, inmigrantes, trabajadores y trabajadoras sexuales… La lucha por la liberación sexual nunca podrá abordarse sino es desde un enfoque necesariamente interseccional, que abarque las distintas realidades que condicionan nuestras identidades, nuestras sexualidades, nuestras vidas en definitiva.

Precisamente ahora es necesario hacer un ejercicio de autocrítica múltiple, con el que nos cuestionemos qué nuevos retos nos planteamos en el futuro próximo y qué posicionamiento político y estratégico adoptamos las diferentes voces del movimiento LGTB. Nuestro movimiento se encuentra hoy en una encrucijada y el camino que elija será decisivo para nuestra acción durante los próximos años. Sin duda, sigue siendo imprescindible un movimiento LGTB fuerte, crítico, combativo, con capacidad movilizadora, rearmado ideológicamente y con un enfoque interseccional de la lucha por la liberación sexual.

No es casualidad que todavía, a día de hoy, estemos luchando por el derecho a decidir sobre el propio cuerpo: ya sea desde la óptica del derecho al aborto o desde el derecho a modificar el cuerpo (o no) de las personas transexuales, la edad de consentimiento para poder realizar estas intervenciones, etc. El sistema imperante no cesa en su intento por controlar nuestras mentes y también nuestros cuerpos.

No es casualidad que algunas reivindicaciones parezcan más asumibles por el conjunto del movimiento LGTB y otras aparezcan como secundarias, periféricas o simplemente marginales. ¿Dónde está el respaldo masivo a los derechos de las personas trans a representarse a sí mismas y a decidir sobre sus cuerpos con su propia polifonía de reivindicaciones? ¿Cuál es el posicionamiento del movimiento LGTB con el anticapitalismo, la lucha contra la precarización y contra los efectos más perversos de la crisis económica que sufrimos quienes estamos en los márgenes? ¿Dónde está nuestro apoyo a las y los trabajadores del sexo? ¿Cómo nos posicionamos con respecto a la sobrerrepresentación de las personas LGTB en las cárceles y sus precarias condiciones de vida? ¿Cuándo comenzaremos a visibilizar y analizar la realidad de las personas intersexuales? ¿Dónde está nuestro compromiso y solidaridad con las personas inmigrantes LGTB que viven en el Estado español privadas de su dignidad?

No es casualidad que la Iglesia Católica tenga aún capacidad para salir a calle y manifestarse contra los derechos de las mujeres y las minorías sexuales, y que la protesta laica todavía no cuente con todo nuestro apoyo unánime. Lesbianas, gays, transexuales y bisexuales permanecemos todavía hoy en el centro de la diana de los sectores más retrógrados y reaccionarios de esta sociedad, encabezados por la jerarquía católica y el Partido Popular. Debemos reforzar la reivindicación de un Estado laico denunciando la financiación estatal de la Iglesia Católica y, por ende, la financiación de la LGTBfobia con dinero público. Es momento de alzar la voz y exigir la ruptura del Concordato que mantiene el Estado español con la Santa Sede.

No es casualidad que muchas organizaciones LGTB todavía no entiendan ni asuman un compromiso feminista y transfeminista que nos ofrezca amplitud de miras y una comprensión de la movilización social. Esta falta de conciencia y de conocimiento de nuestro pasado y presente nos lleva a una lucha parcial, monofocal y falta de alianzas necesarias. El movimiento LGTB debe construir sinergias con otros, tiene que recuperar de forma prioritaria sus lazos con otros movimientos sociales: feminista, sindical, laico, altermundista…, para impulsar juntos potentes alternativas sociales.

No es casualidad que muchas de las voces más críticas y disidentes estén marginadas y silenciadas, incluso dentro del movimiento LGTB. Dicha situación está imposibilitando debates productivos y necesarios para generar las movilizaciones y activismos del futuro. Cuando nuestras prácticas se llenan de descalificaciones políticas y personales, no hacemos sino reproducir dinámicas autoritarias que poco tiene que ver con la riqueza política e intelectual de nuestro movimiento social. Debemos trabajar con ahínco para desterrar el protagonismo personal y la critica destructiva de nuestras prácticas y discursos. Es necesario superar esta etapa con premura para construir otro movimiento LGTB: más crítico, más inclusivo, más amable, más plural y diverso.

No es casualidad que justamente ahora nos podamos permitir hacer esta crítica y en este foro. No será casualidad que de aquí pueda surgir un debate amplio y democratizador, laico, transfeminista y polifónico. Sigue siendo urgente y necesario hacer un esfuerzo por generar nuevos horizontes de lucha en los que encontrarnos y sumar aliados y aliadas. El movimiento LGTB debe ser capaz de rearticular una nueva disidencia colectiva, que transgreda y cuestione los cimientos de este sistema heteropatriarcal, machista y homófobo.

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