las personas LGTB al llegar a la tercera edad

VIH 1las personas LGTB al llegar a la tercera edad

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2011 un año de avances Trans
2012“NI UN PAS ENRERE: Els Drets i les Llibertats no es Toquen” ATC/28J
Dónde y cómo viven las personas LGTB al llegar a la tercera edad ( lesbianas, gay, travestis y bisexuales).
El VIH y la Tercera Edad
Según diversos estudios las personas GLTB tienen dos veces más posibilidades de vivir solos que las personas heterosexuales. Si bien eso no es necesariamente negativo, la posibilidad de disponer de un cuidador cercano en caso de caer enfermos es diez veces menor.
El problema se acrecienta cuando la persona ha tenido dificultades para conformar a lo largo de su vida una buena red de relaciones sociales. Muchos afrontan además la discriminación en los servicios médicos y sociales, e incluso tienen peor acceso a la asistencia sanitaria: la proporción de personas GLTB mayores que carecen de seguro sanitario es significativamente mayor que la de sus conciudadanos heterosexuales de la misma edad.
Los mayores GLTB tienen problemas extras a los heterosexuales de su misma edad. Muchos potenciales beneficiarios de pensiones, no consiguen, sin embargo, ninguna ayuda financiera del gobierno, a diferencia de los viudos/as de parejas del sexo opuesto. En la mayoría de los países, las administraciones de Seguridad Social no reconocen a las parejas del mismo sexo, y no otorgan ningún tipo de beneficio a sus “viudos/as”.
Para colmo, muchas de estas personas deben también entablar una amarga lucha con los familiares del difunto/a, que no reconocen la relación de la pareja e intentan que las personas GLTB, por ejemplo, les dejen las casas de sus ex parejas, ya que legalmente puede corresponder a la familia del fallecido. Los gays al no tener hijos, al faltar sus padres por cuestión simplemente del paso del tiempo y por las relaciones con su familia, no siempre fluidas, o simplemente por deseo de mantener su independencia, sólo pueden contar, en el mejor de los casos, con sus amigos para afrontar el envejecimiento
Y como si esto fuera poco, deben lidiar con toda una sociedad atestada de prejuicios, que en la mayor parte de los casos, no duda en ponerse en su contra.
A lo largo de los próximos 25 años las personas mayores de 65 años pasarán a ser el 20 por ciento de la población. Entre el 7 y el 10 por ciento de ellos serán personas LGTB. Hablamos, por tanto, de una población muy significativa, que cada vez tendrá un mayor peso social, y que merece un trato adecuado.
Sólo un puñado de países del mundo ha planteado soluciones a esta problemática hasta el momento. Ellos son: Australia, Estados Unidos, Alemania, India, Argentina y recientemente España. En ellos se han construido diversos geriátricos, conjuntos residenciales, centros de día y/o clubes de ancianos LGTB.
La creación de este tipo de albergues es una manera de evitar la marginación a la que son sometidos los ancianos gays en los centros tradicionales, con lesbianas que son forzadas a vivir en habitaciones distintas, acoso y maltrato por parte de los compañeros de residencia, cuidadores que se niegan a tratar a homosexuales e incluso transexuales que deben volver a vestirse de hombres antes de ingresar al lugar.
Estos mayores sufren un doble estigma: Junto al habitual rechazo hacia la vejez que fomenta la sociedad, ellos sufren además el estigma de su orientación sexual; muchos se niegan a ingresar en una residencia porque se verían obligados a ‘regresar al clóset’.
Estados Unidos es históricamente el principal impulsor de estos retiros para jubilados homosexuales. En 2002, en el estado de Florida, se inauguró Palms of Manasota, el primer resort del mundo creado exclusivamente para ancianos gays y lesbianas, que ofrece una vivienda en la orilla de un lago y asistencia médica por 150.000 dolares. Luego le siguieron otras, entre las que se destacan 36 comunidades para mayores homosexuales que ofrece Aegis Living en los estados de Nevada, Washington y California, idóneas para vencer la soledad de quienes carecen de descendencia o de una familia que los apoye.
Los adultos GLTB jubilados pueden sentir cierto aislamiento. Por eso, en Estados Unidos, concretamente en Nueva York y San Francisco, se están creando algunas iniciativas para combatir este problema, como discotecas y bares especiales para adultos personas GLTB.
En Estados Unidos, ya han comenzado a montarse muchas redes informales de retirados. En Fort Lauderdale, Florida, donde hay una gran clase media GLTB adulta, se ha montado “Sage”, un club con cerca de 200 miembros, lo que lo transforma en uno de los centros más grandes del mundo.
La primera residencia para ancianos GLTB de Europa ha sido inaugurada en Berlín para atender las necesidades en la tercera edad de hombres y mujeres que mantienen relaciones sentimentales con personas del mismo sexo. La nueva residencia, que ocupa una planta completa del centro geriátrico “Astra Nielsen”, en el barrio berlinés de Pankow, tiene 28 plazas en habitaciones individuales, pero también dobles, que pueden ser ocupadas por parejas de hombres o mujeres de edad ya avanzada.
¿Y en Argentina? En el año 2009 se abrió el primer centro para jubilados LGTB de Argentina y quizá de todo el ámbito latino americano, ubicado en Almagro e impulsado por las psicólogas Graciela Palestra y Silvina Tealdi, de la ONG Puerta Abierta dedicado sobre todo a las personas mayores de 60 años.
Pobre respuesta, que sólo sirve como gesto de reconocimiento. Pero es algo absolutamente insuficiente ante la magnitud de las cifras que hemos mencionado mas arriba. Es imprescindible obtener el apoyo y los recursos para incrementar sustancialmente la cantidad de obras similares, que – reconozco – son simples paliativos, pero al menos ofrecen una solución temporal hasta que la sociedad toda resuelva su problema de inclusión desterrando las discriminaciones

VIH4El VIH y la Tercera Edad
Por Omar Baños-De AIDS Project Los Angeles

El envejecer tiene sus ventajes y sus consecuencias. Una de las ventajas es que entre más ha vivido una persona más sabia se vuelve. Por lo menos eso nos dice el viejo refrán: más sabe el diablo por viejo que por diablo. Y una de las consecuencias de envejecer es que a menudo la salud no es muy grata con nosotros y padecemos muchos achaques. En la actualiad, ni la vejez nos hace más sabios sobre, digamos, el VIH/SIDA, ni nos postra en una cama. Las personas mayores de 50 años viven vidas productivas y saludables como nunca antes. Sin embargo, esas vidas saludables y productivas también se pueden ver afectadas por el VIH/SIDA.
Parece que en el mundo del VIH, los adultos mayores no son tan sabios sobre el tema. En el estudio “Older Women and HIV: How Much Do They Know and Where Are They Getting Their Information?” de Susan J. Henderson, M.D. (Mujeres mayores y el VIH: ¿Cuánto saben y dónde consiguen la información?), se observó que el promedio de respuestas correctas de las mujeres entrevistadas fue 3.7 de 9 preguntas sobre VIH/SIDA. Es más, el 63% de las mujeres incorrectamente identificó el besar como una manera de transmisión del VIH. Este estudio muestra que el envejecer en los tiempos del VIH/SIDA, presenta un riesgo para los adultos mayores ya que no están completamente informados sobre cómo se transmite el VIH y las mejores maneras de prevenirlo.
Por lo general, en la actualiad los adultos mayores de 50 se pueden identificar en dos grupos que se están convirtiendo en protagonistas de la epidemia: los que están viviendo desde hace muchos años con VIH y pasan de los cincuenta años de edad y los que se están infectando después de haber cumplido los 50.
Durante más de 25 años, la población mayor de 50 años solamente ha sido parte de la periferia del trabajo y atención del VIH en todo el mundo. La historia de la epidemia del VIH predispuso una errónea percepción de quién puede estar a riesgo de infección por VIH. Hace más de 20 años, eran los hombres jóvenes homosexuales blancos los que eran el centro de la atención de la epidemia. Con los años sabemos cómo el VIH se ha diversificado en las poblaciones y grupos etarios. Por una parte, más personas viven vidas largas y productivas con VIH. Son los veteranos de la epidemia. Tienen complicaciones de salud como cualquier otra persona que sufre sus achaques por la edad. Y al mismo tiempo, hay más gente mayor de 50 años que está siendo diagnosticada con VIH y SIDA, y, a menudo, con diagnósticos tardíos.

vih6Los Datos y las Historias Humanas
En el proceso de recolección de información y entrevistas para este artículo, conocí por teléfono a un hombre de 72 años de edad que había recibido un diagnóstico de VIH hace sólo seis meses. La conversación telefónica fue breve. Inicialmente había aceptado hablar con nosotros, pero a último momento cambió de parecer. No me sorprendió. Al contrario, comprendí muy bien que no quisiera hablar. Durante tres minutos al teléfono me dijo que no podía hablar del tema porque estaban familiares en su presencia. A su edad, informar a sus parientes que tiene VIH no es nada fácil, por el estigma y la discriminación, no sólo por el VIH, sino que también discriminación por su edad.
Este hombre de 72 años de edad es una de los miles de personas que se infectan con VIH anualmente. Los datos epidemiológicos en los Estados Unidos tienen alguna información estadística del número de casos de personas mayores de 50 años con VIH/SIDA en el país. Para finales del año 2005, el centro de prevención y control de enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) reportó en el HIV/AIDS Surveillance Report, Volume 17 (Reporte de vigilancia de VIH/SIDA, volumen 17) que 116.085 casos de VIH/SIDA se habían registrado desde 1984 hasta el 2005 entre las personas mayores de 50 años de edad. Dentro de este número, un total de 14.181 casos pertenecen a personas mayores de 65 años de edad. En total, las personas mayores de 50 años de edad representan aproximadamente entre el 11% y el 15% del total de todos los casos de VIH/SIDA registrados hasta el 2005.
La situación de las personas mayores con VIH no es una que haya aparecido de la noche a la mañana. Al contrario, ha estado presente desde el inicio de la epidemia, pero ha sido consistentemente relegada al olvido. La pregunta en este acertijo es: ¿qué está pasando con esta población que aún continúan infectándose?
ggEl Mito
La respuesta al constante número de nuevas infecciones en personas mayores de 50 años es compleja. Está plagada de una serie de factores. Culturalmente pensamos que una persona de la tercera edad ya no tiene apetito sexual y no practica el sexo. Ignoramos la educación sexual para los adultos mayores. Por otra parte, se ha descuidado el trabajo de prevención e información con esta población. Además, existen más opciones para ensalzar el romance y el sexo de los adultos mayores. Esto incluye el incremento del uso de medicamentos para la disfunción eréctil en los hombres y el hecho de que los adultos mayores tienen romances y salen a citas para conocer gente. Entre más opciones existan para una vida sexual satisfactoria para los adultos mayores, más de ellos podrían estar expuestos al riesgo de infección del VIH sin saberlo.
Uno de los grandes mitos es que las personas jóvenes pensamos que nuestros adultos han cerrado el armario de la sexualidad y han tirado la llave al fondo del lago. Al contrario, la llave la tienen en sus llaveritos y la utilizan más de lo que podemos imaginarnos. Los adultos mayores de 50 años de edad tienen vidas sexuales plenas y placenteras. En el estudio “Sexuality at Midlife and Beyond: 2004 Update of Attitudes and Behaviors” (La sexualidad a la mitad de la vida y más allá: Actualización de actitudes y comportamientos 2004), realizado por American Association of Ritered Persons (AARP, por sus siglas en inglés) en el 2004, el 71% de los participantes dijeron que disfrutan del sexo. La edad promedio de los participantes era de 61 años de edad. Además, el 84% dijo estar en desacuerdo que el sexo es solamente para las personas jóvenes. En otras palabras, nuestros adultos mayores dicen que el sexo también es para ellos.
vih7Nuevas Herramientas para el Amor
El uso de medicamentos para la disfunción eréctil (DE) se ha incrementado durante los últimos años. La disfunción eréctil es una cuestión importante dentro del contexto del VIH. Uno de cada 10 hombres en el mundo sufre DE, de acuerdo a datos reportados por el Minnesota Men’s Health Center, Inc. Además, de acuerdo a este Centro, 30 millones de hombres estadounidenses tienen DE y la probabilidades de tener DE aumenta en un 65% para los hombres mayores de 65 años de edad.
Las buenas noticias para los 30 millones de hombres con DE es que existen diferentes medicamentos que pueden ayudarlos. Esto quiere decir que hace diez años, los hombres que no practicaban sexo por problemas de DE (ya fuesen jóvenes o de mayor edad), ahora lo hacen con la ayuda de la píldora azul y otros medicamentos de venta en el mercado. Sólo basta ver los comerciales de los diferentes medicamentos que prometen un encuentro fogoso sin importar la edad ni los problemas de ED. El uso de estos medicamentos debe ser bajo supervisión médica, ya que tienen ciertas contraindicaciones. Pero al final de cuentas, los medicamentos parecen ser la posión del amor que les ha brindado nuevas fuerzas sexuales.
El internet es otro factor muy importante que hace un par de años no existía. Este ofrece miles de páginas electrónicas para encuentros, romance y conocer gente para relaciones sexuales y afectivas para todas la edades, incluyendo a los de la tercera edad. No es complicado. Uno sólo necesita hacer una búsqueda de: “citas mayores de 50 años” en google, para que aparezcan una larga lista de sitios de citas, para conocer a personas mayores de 50 años. Más adultos mayores de 50 navegan en la red, no sólo para buscar información médica o leer el periódico, sino también para conocer posibles parejas. En otras palabras, se conoce a mucha más gente y se incrementan las probabilidades de las prácticas sexuales y por ende el riesgo de infección por VIH.
28 junyFalta de Información
Sin duda alguna, nuestros padres y sus padres, si aún viven, probablemente estén teniendo sexo sin tener suficiente información sobre los riesgos de transmisión del VIH. Una cosa es segura: Cuando eran jóvenes (si hablamos de los mayores de 50 años), sus 20 y los 30 años, los vivieron en los años 70s y 80s y los de mayor edad vivieron sus 20 y 30 en la década de los 50s y 60s.

Mucho ha cambiado en la información sobre la sexualidad y el VIH. Antes de la década de los ochenta no se sabía del SIDA. Las personas sabían de la sífilis, gonorrea y otras infecciones de transmisión sexual (ITS). Utilizaban el condón sobre todo como forma de anticonceptivo (para evitar el embarazo), pero no era tanto para prevención de ITS. Después de todo, esas infecciones se curan con medicamentos. Pero el VIH cambió profundamente la manera en que millones de personas ven, tienen, y hablan sobre el sexo, sobre todo para aquellos que, sin mayor preocupación, ya tenían años teniendo sexo sin condón.
Además de la costumbre del sexo sin condón, es una realidad que para las personas mayores que nunca o pocas veces sintieron la necesidad de utilizar condón, también existe el problema de la falta de comunicación con sus médicos de cabecera. Los médicos no hablan sobre sexo ni sobre las prácticas sexuales de sus pacientes adultos; mucho menos hablan de los diferentes riesgos de infección por VIH y otras ITS. En el estudio “Human immunodeficiency virus infection in patients older than 50 years. A survey of primary care physicians’ beliefs, practices, and knowledge” en el Archives of Family Medicine, 1997;6:289-294 (Infección del virus de inmunodeficiencia humana en pacientes mayores de 50 años de edad. Encuesta sobre las creencias, prácticas y conocimiento de los médicos de cabecera), se concluye que los médicos rara vez o nunca preguntan a sus pacientes mayores de 50 años sobre los riesgos personales de infección por el VIH. A los pacientes mayores de 50 años, no les preguntaban en un 40% de las veces y a los menores de 30 años no les preguntaban en un 6.3%.
Las historias de falta de comunicación son sus médicos de las personas mayores son comunes. Por ejemplo, mi padre de 82 años de edad, nunca en su vida ha hablado sobre sus prácticas sexuales o su riesgo de infección por VIH con su médico de cabecera. Ricardo González, cuya historia aparece en la página once de esta edición, tampoco nunca habló sobre su sexualidad, ni prácticas sexuales ni sobre sus riesgos de infección por el VIH con su médico. De hecho, fue González quien pidió hacerse la prueba del VIH, y recibió un resultado positivo.
Al mismo tiempo que existe poca comunicación entre médico y pacientes de la tercera edad, también existe el factor de confusión entre los pacientes que a menudo confunden los síntomas de la infección por VIH con otras dolencias propias del envejecimiento. Consecuentemente, ellos son menos propensos a ir al médico al tener algunos síntomas que puedan confundir con otras enfermedades. Además, si van al médico, lo más probable es que se enfoquen en buscar cualquier otra enfermedad o infección, menos el VIH, ya que las personas mayores de 50 por lo general padecen de presión arterial alta, artritis, diabetes, enfermedad de Alzheimer y distintos tipos de cáncer, entre otras dolencias.
Por otra lado, están los mayores de 50 que tienen VIH y tienen que tomar el tratamiento antirretroviral. Aún no se sabe mucho de cómo el tratamiento ARV funciona a largo plazo en una persona mayor. (Para más información sobre tratamiento en personas de la tercera edad, lea los artículos en las páginas 18 y 34).
Doble Estigma
Los adultos mayores que viven con VIH enfrentan situaciones más complicadas que un adulto joven con VIH. Por una parte, existe la discriminación y estigma por VIH, y por otra, la discriminación por la edad. En los resultados del estudio “You’re Awfully Old to have this disease: Experiences of stigma and ageism among older adults with HIV/ AIDS” (Estás demasiado viejo para tener esta enfermedad: Experiencias de estigma y envejecimiento entre personas mayores con VIH/SIDA), el profesor Charles A. Emlet, Ph.D., MSW de UW Tacoma, concluye que el 70% de los participantes (promedio de edad 56 años) reportaron haber sufrido experiencias de doble estigma por su estatus de VIH y por su edad.
Tampoco se debe olvidar a las personas de la tercera edad de la comunida gay, lésbica, bisexual y transgénero que enfrenta situaciones complejas de estigma y discriminación, por su edad, por su estatus de VIH y por no ser heterosexuales. Este segmento de la población adulta también necesita servicios de atención y prevención del VIH, información accesible sobre salud, servicios sociales y programas de ayuda.
atcConclusión
En los Estados Unidos más personas están envejeciendo con VIH y más personas mayores de 50 años se están infectando con el virus. Alrededor del 11 al 15% de todos los casos de VIH/SIDA registrados en el país son de adultos mayores que pasan los 50 años. Existe poco trabajo de prevención y educación sobre VIH e ITS con la población adulta que no percibe los posibles riesgos de infección por el virus. Aún queda por hacer mucho trabajo en la prevención y educación sobre el sexo, el VIH y otras ITS para adultos mayores para que puedan gozar de su sexualidad y puedan tomar las precauciones necesarias cuando tengan relaciones sexuales sin importar si tienen 50, 60 , 70 ó 90 años de edad.

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