MAYORES EN EL COLECTIVO LGTB. «Los que en realidad aman la vida son aquellos que están envejeciendo» Sófocles.

2011 un año de avances Trans
2012“NI UN PAS ENRERE: Els Drets i les Llibertats no es Toquen” ATC/28J

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MAYORES EN EL COLECTIVO LGTB.
«Los que en realidad aman la vida son aquellos que están envejeciendo» Sófocles.
“A pesar de los recientes avances en las políticas de la comunidad, los adultos mayores LGBT aún deben enfrentar ciertas barreras en el camino a una vejez digna, como por ejemplo planes de salud inadecuados, la falta de seguridad económica, aislación social, y un trato desigual ante la ley y en programas dirigidos a personas de la tercera edad”

Se multiplica en gravedad si hablamos de las personas transexuales
“Cuando el Gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es, para el pueblo y para cada porción de ese pueblo, el más indispensable de los derechos… y el más sagrado de sus deberes” (1792, Maximilien de Robespierre)
MAYORES EN EL COLECTIVO LGTB.
«Los que en realidad aman la vida son aquellos que están envejeciendo» Sófocles.
“A pesar de los recientes avances en las políticas de la comunidad, los adultos mayores LGBT aún deben enfrentar ciertas barreras en el camino a una vejez digna, como por ejemplo planes de salud inadecuados, la falta de seguridad económica, aislación social, y un trato desigual ante la ley y en programas dirigidos a personas de la tercera edad”
Dentro del colectivo de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales también tenemos a nuestros mayores LGTB. Se trata de una parte de nuestro colectivo doblemente discriminada, en primer lugar por su orientación o identidad sexual y en segundo lugar por su edad. Muchos de ellos y ellas durante su vida no pudieron disfrutar de tanta libertad como la que tienen las generaciones actuales o las de estos últimos años. Otros vivieron o continúan viviendo dentro de sus armarios, pero para aquellos que se pronunciaron como lesbianas, gais, transexuales y bisexuales gracias por haber abierto el camino que todos y todas recorremos a día de hoy.
El porcentaje de personas mayores de 65 años ha crecido espectacularmente en los últimos años y continuará de igual modo debido a la prolongación de la esperanza de vida y el aumento de la calidad de vida en los países occidentales, además del aumento de la natalidad. Aproximadamente del 16,7% que representa la población mayor de 65 años, casi 700.000 son homosexuales*(Documentos TV. Salir del Armario a los 60. 4/09/2007). http://www.youtube.com/watch?v=rKNi-ufngsc
Se han realizado numerosos estudios en cuanto a calidad de vida, salud, alimentación, todo encaminado a prolongar un buen estado de salud durante el máximo tiempo posible, y también hemos sido testigos recientemente de la Ley de Dependencia, con la que también los mayores, además del resto de población, se verá muy favorecida cuando la ley esté en pleno funcionamiento.
Pero estos hechos no se corresponden con el espacio e imagen que concede nuestra sociedad a las personas mayores y menos a las personas mayores que forman parte del colectivo LGTB.
La presencia actual en nuestra cultura de las personas mayores es prácticamente inexistente. Nuestros mayores tienen un valor social como personas y como fuentes de información de una etapa anterior a nosotros, debemos respetarlos y mostrarles afecto y cariño. Llegar a viejo/a supone un éxito, significa haber vivido y haber aprovechado el hecho de nacer y tener una esperanza de vida como la que disfrutamos en los países occidentales.
Lo realmente preocupante para todos y todas debe ser el rechazo hacia la vejez y lo que este hecho genera. La soledad y el aislamiento son el peor enemigo de cualquier persona y mucho más para una persona mayor y homosexual.

Personas transexuales
Todo lo dicho hasta ahora se multiplica en gravedad si hablamos de las personas transexuales. Aunque poco a poco se han creado algunas unidades de cambio de sexo en algunos hospitales, éstas son todavía mínimas para las necesidades de estas personasliv[55]. Además, se presentan como unidades dirigidas al cambio de sexo quirúrgico y no a proporcionar un cuidado integral de la salud de las personas transexuales. Es necesaria, por parte de los terapeutas una verdadera especialización, en la que se conozca todas las variedades y las opciones de la experiencia transexual, desde la hormonación a las cirugías plásticas, cuya necesidad va más allá de los requerimientos estéticos o de la cirugía de reasignación.
Las personas transexuales necesitan información veraz y en la que puedan confiar desde que inician los primeros tratamientos hormonales. La mayoría de las personas transexuales se automedican en enormes cantidades con tratamientos muy agresivos para su salud durante años sin la vigilancia de un médico. Confiar en el médico y en el sistema de salud es fundamental para que las personas transexuales acudan para recibir los tratamientos más adecuados y que menos dañen su saludlv[56]. Qué duda cabe que para que esta interacción médico-paciente se produzca, la sanidad pública tiene que acoger las necesidades sanitarias de las personas transexuales en toda su extensión: el tratamiento desde sus inicios hasta el cambio quirúrgico, si se llega a ello,y posterior segumiento. Debe haber unidades de transexualidad en los hospitales públicos más grandes y especialistas en salud transexual, lo cual implicaría el reconocimiento de los derechos de las personas transexuales a nivel legislativo. Hoy por hoy, la salud de estas personas no parece atañer a la sanidad pública lvi[57]y las personas transexuales tienen que desplazarse a veces cientos de kilómetros para recibir un cuidado médico que les merezca confianza. La mayoría siguen automedicándose y dañando gravemente su salud, mientras las leyes continúan poniendo restriccioneslvii[58].
Aunque hay personas transexuales en todas las clases sociales, es evidente que muchas de estas personas dependen de su trabajo en la industria del
sexolviii[59], fundamentalmente debido a las dificultades que encuentran para trabajar en otra cosa. Esta situación las convierte en personas especialmente vulnerables a las enfermedades de transmisión sexual, así como a la infección de VIH. Los tratamientos hormonales resultan especialmente problemáticos para las personas transgénero y transexuales que sean VIH positivo. Los especialistas recomiendan que las hormonas se tomen oralmente en el caso de ser seropositivo. Sin embargo, a menudo, los únicos tratamientos hormonales que las personas transexuales pueden conseguir son aquellos que se inyectan intramuscularmente. La mayoría de las personas transexuales con bajos ingresos no acuden al médico y toma hormonas o silicona compradas en el mercado negro o en la calle. El riesgo de VIH se incrementa significativamente con el uso de agujas no esterilizadas para auto inyectarse el tratamiento hormonal.
Además, las personas transexuales con VIH sufren problemas específicos, como que puede resultarles complicado que se les realice la operación de reasignación de sexo debido a su estatus seropositivo. Algunos médicos opinan que un sistema inmunológico debilitado no puede resistir con garantías la cirugía de reasignación. Las campañas de sexo seguro jamás incluyen a personas transgénero, a pesar de que no hay más que darse una vuelta por la calle para darse cuenta de que muchas de las prostitutas que trabajan en la calle son transexuales lix[60].
En cuanto a los problemas de salud mental de las personas transexuales, éstos pueden ser especialmente graves en un colectivo que tiene que enfrentarse a gravísimos problemas de estigmatización y de soledad. Las personas transexuales no han conseguido, como gays y lesbianas, que la clase médica deje de considerarles como casos patológicos, con todo lo que eso implica en esta sociedad psiquiatrizada. Los profesionales de la salud mental clasifican la transexualidad como un caso diagnosticable de desorden mental llamado
“Disforia de identidad de género”. El libro en el que están clasificadas todas las enfermedades mentales, Diagnostic and Statistical Manual of Mental
Disorders, considera la transexualidad una enfermedad y la enmarca dentro de tres posibles categorías: Disforia de género, travestismo fetichista y confusión en cuanto a la identidad de género, el cual ocurre a veces durante episodios esquizofrénicos. En los últimos años las asociaciones americanas de transexuales y de GLBT presionan a la Asociación Americana de Psiquiatría para que reforme esta clasificación de manera que el estigma que recaiga sobre las personas transexuales sea menor. Las activistas declaran que la actual clasificación daña enormemente a las personas transexuales en cuanto que promueve estereotipos falsos que igualan la transexualidad con la enfermedad mental. Irónicamente, el establishment médico que considera la transexualidad una enfermedad, se niega a considerar que el tratamiento para dicha enfermedad sería la cirugía de reasignación de sexo. Es decir, es una enfermedad cuando se trata de apartar socialmente a estas personas que, cuando piden la cura a su enfermedad se les dice que sus deseos de operarse no son más que un “capricho”. Lo que ocurre al final es que la identidad de género que no coincide con el género biológico del sujeto es considerada como una enfermedad lo bastante grave para estar entre las enfermedades mentales (y no como una variable natural en todo el amplio espectro de las variables de género), pero no lo bastante patológica como para que sea considerada una enfermedad que requiere el tratamiento médico que muchas personas transexuales demandan. De manera que cuando hay que discriminarlas cae sobre ellas todo el estigma de la enfermedad mental, pero cuando exigen cirugía y tratamiento se compara su tratamiento con el deseo de ir al dentista, como hemos podido escuchar en ocasioneslx[61].
Más allá de esta clasificación y no considerando la transexualidad en sí como una enfermedad mental, lo que es evidente es que la situación en la que viven las personas transexuales sí que origina problemas mentales específicos.
Según algunos especialistas, estos problemas serían: “desórdenes de estrés
post-traumático, desórdenes de personalidad, ansiedad y depresión, así como también desórdenes específicamente relacionados con sus problemas de génerolxi[62]. Los estudios indican que hay personas transgénero y transexuales que no reciben la atención necesaria para enfrentarse a la depresión o a otros síntomas psicosomáticos que tienen que ver con que perciben que su identidad de género va a ser juzgada negativamente. Los trabajadores sanitarios del campo de la salud mental tienen que recibir instrucción acerca de la homofobia, la transfobia y la discriminación por edad para poder enfrentarse a las experiencias de estas personas sin estigmatizarlas ni hacer juicios negativos.
Campañas públicas
Las pocas campañas públicas dirigidas a los gays tienen todas que ver con el contagio de VIH y, sin embargo, como demuestran los últimos datos recogidos en EE.UU., estas campañas no están evitando que las tasas de contagios hayan vuelto a incrementarse en los últimos años. Según un estudio hecho público en
San Francisco este mismo año, el problema de estas campañas es que todas ellas están dirigidas a gente joven, con un lenguaje, unos mensajes, una estética, propios de los jóveneslxii[63]. Las personas mayores no existen para las campañas de prevención y, como consecuencia, muy pocos practican sexo seguro; pero sí practican sexo. Los mayores gays no son nunca objeto de campañas de prevención. En estas campañas normalmente se ve a hombres jóvenes, en muchas ocasiones adolescentes, en todo caso atractivos físicamente. Pocas veces una campaña de prevención ha utilizado la imagen de un anciano, seguramente porque eso la haría poco efectiva para los jóvenes. Pero al contrario ocurre lo mismo, las campañas existentes no son efectivas para los mayores. Quizá no se hagan campañas específicas para las personas mayores simplemente porque se asuma que los ancianos no son sexualmente activos, lo que es un prejuicio muy extendido. Son activos en su mayoría y, en muchas ocasiones, tienen sexo con gente más joven. Así mismo no se realiza ninguna campaña relativa a otras enfermedades de transmisión sexual muy graves.
En cuanto a las mujeres, parece imposible en este país por el momento, que los médicos y personal sanitario relacionados con las enfermedades ginecológicas y sexuales, reciban un protocolo mínimo para desterrar la presunción de heterosexualidad que tanto daño hace a las lesbianas. Eso puede quedar como labor de los colectivos en el futuro. Si se hacen campañas de prevención de cáncer de mama, con más razón una mínima parte de esa campaña puede dirigirse a los colectivos y lugares de ambiente de lesbianas, en tanto que, como hemos dicho, la mayoría de ellas son reacias a acudir a hacerse revisiones ginecológicas.
¿Residencias para ancianos GLTB?
En marzo de 2002 aparecía en la prensa española, por primera vez, una referencia a la posibilidad de crear residencias de ancianos GLBT, en esta caso transexuales lxiii[64]. Según la noticia, la representante de una asociación de transexuales de Almería había pedido a la Junta de Andalucía la construcción de una residencia para personas transexuales sin recursos. La respuesta por parte de la Junta de Andalucía calificó dicha petición de “barbaridad” lxiv[65] porque sería crear un gueto y porque las instituciones se tienen que manifestar en contra de la “autoexclusión” de gays y lesbianas. La posibilidad de abrir residencias de ancianos sólo para personas GLBT es una discusión que, dentro y fuera de la comunidad homosexual, está en otros países, como EE.UU, en plena vigencia y que empieza a trasladarse a otras partes del mundo, como hemos visto. Las palabras del delegado de la Junta de Andalucía mostraban tal ignorancia de la cuestión que podríamos calificarlas de crueles. ¿Se puede hablar de autoexclusión porque personas transexuales sin recursos no se sientan cómodas en una residencia de monjas?
Exclusión sin paliativos y no autoexclusión. Previendo estas situaciones, en
EE.UU. se han formado ya varias sociedades que tienen el objetivo de atraer socios para construir residencias de ese tipo, de las cuales, por otra parte, ya hay varias funcionando. Es evidente que hay demanda, y mucha. Estas residencias no se construyen sólo con dinero privado, sino que, en algunos lugares, se están destinando fondos públicoslxv[66]. Más allá de las opiniones enfrentadas que puedan surgir en este tema, siempre hay que tener en cuenta que las personas GLBT tienen todo el derecho de querer buscarse un ambiente lo más agradable posible y todo el derecho también de que esteambiente sea para ellos un ambiente formado por personas GLBT; el derecho de no querer encontrarse en la vejez con la homofobia que ha hecho tan difíciles sus vidas; el derecho a no querer volver al armario, a no enfrentarse a una sola mirada de reproche, ni chiste, ni a una palabra desagradable lxvi[67]
La construcción de estas residencias, ha servido, además, para visibilizar en la sociedad en general y en la sociedad GLBT en particular, una realidad que hasta ahora era invisible. En adelante este problema va a comenzar a surgir con más frecuencia. En España y en Europa la solución parece que va más por el camino de luchar por la integración de las personas en las residencias con todos sus derechos. Las asociaciones tienen que presentar y conseguir de la administración que se esfuerce en la formación de todo el personal que trabaja en el cuidado de los ancianos, desde médicos hasta auxiliares. Pero finalmente, y dado que las instituciones se mueven con lentitud cuando se trata de nuestros derechos, que sólo asumen cuando la presión es grande, mucho nos tememos que tengan que ser las propias asociaciones las que subvengan en parte, como hicieron cuando comenzó la pandemia del sida, a las necesidades de muchas de estas personas. Siempre por detrás nuestro, es de esperar que cuando llevemos tiempo ofreciendo estos servicios, las administraciones comiencen a preocuparse por que no se den situaciones especialmente sangrantes o discriminatorias. Lo harán a medida que las asociaciones comiencen denunciando y sean capaces de transmitir ese debate
a la opinión pública, así como de incluirlo en sus agendas políticas.

VEJEZ Y ORIENTACIÓN SEXUAL
Beatriz Gimeno

li[52]
lii[53
liii[54] Solarz, 1999
liv[55] De hecho, en la actualidad sólo hay una Unidad de Cambio de Sexo en la Sanidad Pública, que es la que existe en el Hospital Carlos Haya de Málaga. Privadas, existen tres: en Barcelona, Zaragoza y
Málaga.
lv[56] El de febrero de 2002 se inauguraba en Madrid un Centro de atención integral a transexuales sin recursos auspiciado por la ONG Médicos del Mundo. El centro estará atendido por voluntarios y atenderá los problemas más frecuentes de este colectivo, como la autohormonación, la autoinyección de siliconas y los relacionados con la salud mental. Un problema tan importante, como es el de la salud de las personas transexuales, que cotizan como cualquiera a la Seguridad Social, se deja en manos de una ONG y no de la Sanidad Pública.
lvi[57] Salvo en la Comunidad Autónoma de Andalucía, la única que ha creado una Unidad de Identidad de
Género insertada en la Seguridad social.
lvii[58] Sentencia aparecida en los medios el 8 de febrero de 2002 y en la que un juez emplaza al Institut
Catalá de la Salut a dar “en el plazo más breve posible” día y hora para practicar al demandante la operación de cambio de sexo a la que, según la sentencia tiene derecho, y obligando al ICS a pagar la factura. Esta sentencia fue recurrida por el Departamento de Sanidad de la Generalitat al día siguiente.
lviii[59] Kim Pérez, Presidenta de Identidad de Género, me da la cifra de hasta el 70% de personas transexuales dedicadas a la prostitución.
lix[60] Aproximadamente un 15%
lx[61] En España tuvimos ejemplos de esta esquizofrenia cuando, con motivo de que comenzara a discutirse parlamentariamente la posibilidad de que el cambio de sexo se incluyera en la Seguridad
Social como una necesidad médica de las personas que sufren disforia de género (según la diagnostican los médicos) varios articulistas en medios de comunicación montaron en cólera diciendo que dicho cambio era un capricho que la Seguridad social no debía financiar o comparaban la cirugía de cambio de sexo con ir al dentista. Por supuesto que, en clara contradicción con ellos mismos, estos articulistas son los mayores defensores de que las personas transexuales son enfermas. Otra posibilidad que se me ocurre es que en realidad lo que subyace en el fondo de estos artículos sea la creencia de que las personas transexuales, por algún motivo que se me escapa, no tengan derecho a la seguridad social.
lxi[62]Dean, Laura, et al, 2000, p. 51
lxii[63] Hay sólo dos campañas de prevención de VIH en Europa dirigidas a gays mayores. Una campaña de
AIDES (francesa) y otra belga. Estas campañas formaban parte de campañas más amplias, con materiales dirigidos a otros subgrupos de población dentro de la población gay.
lxiii[64] La noticia la firmaba Europa Press y apareció en Nacióngay de 27-3- 2002. Bibiana Montoya, la representante de esta asociación de transexuales almeriense afirmaba que hay personas transexuales muy desprotegidas y que en la vejez, para poder acceder a las residencias de ancianos tienen que
“ponerse chaqueta y corbata” para que les dejen entrar. Adjuntamos la memoria presentada por el grupo Identidad de Género al Delegado de Asuntos Sociales de Almeria acerca del proyecto de
Residencia Pública que es el primer trabajo de este tipo presentado en España y la primera vez también que este asunto se hace público. (Apéndice)
lxiv[65] Estas declaraciones las hacía el delegado provincial de Asuntos Sociales de la Junta de Andalucía
Luis López. Según López con las leyes, en este caso, la ley de Parejas de Hecho (por cierto que no había tal ley en Andalucía en el momento en que hacía estas declaraciones) era suficiente.
lxv[66] Tanto en Massachusetts como en Florida se pide dinero público para este tipo de residencias. En ambos sitios las peticiones habían superado los primeros estadios y estaban pendientes de su aprobaciónfinal. The Advocate 31-X-2001 citando informaciones aparecidas en The Boston Globe.
lxvi[67] En el momento de redactar este informe Kim, presidenta del colectivo de Identidad de Género de
Granada, me cuenta el caso de una transexual que, para poder entrar en una residencia de ancianos, se ha tenido que dejar barba. Hasta ahí llegan las humillaciones que puede padecer cualquier persona
GLBT que quiera beneficiarse de esos servicios.

http://www.felgtb.org/rs/121/d112d6ad-54ec-438b-9358-4483f9e98868/bd0/filename/informe-mayores-lgtb.pdf

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