“37 formas de llamar a un homosexual o transexual en África”

Sudáfrica, el siempre lúcido arzobispo Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz, destripó la esencia última de este problema: Los gays, lesbianas y transexuales son parte de tantas familias. Son parte de la familia humana. Son parte de la familia de Dios.

eeb“Depende de cómo se digan, pueden ser despectivos o no”, nos explica John, el activista que lleva la camiseta en que los 37 nombres dan forma al continente. “En Uganda se nos conoce como kuchu, expresión que nosotros mismos usamos para llamarnos mutuamente”.

Pero una cosa es escribir sobre un tema en la distancia y otra muy distinta es venir aquí y palpar de primera mano la homofobia que tanto políticos y pastores evangelistas propagan de forma populista, sorda y brutal, para aumentar su poder.

En nuestros viajes por África hemos sido testigos del creciente clima de represión y marginación que los homosexuales están sufriendo en algunos países del continente. Como siempre sucede, cuando se genera un odio tan irracional, tan estúpidamente primario, hay gente detrás que lo alienta, insufla y disemina en pos de ganar ascendiente sobre las masas, de acrecentar su parcela de poder.

Ya hemos hablado en estas páginas del significativo rol que las iglesias evangélicas tienen en esta historia. Muchas veces, con el apoyo financiero e intelectual de sus pares en los EEUU. Lo denunció el New York Times tras la presentación del proyecto en Uganda de la llamada Ley Anti-homosexuales, que establece la muerte en la horca para los reincidentes, entre tantas otras barbaridades.

El diputado David Bahati, impulsor del proyecto que desde 2009 se está debatiendo en el parlamento ugandés, mantiene estrechos vínculos con los pastores estadounidenses de la derecha más reaccionaria y conservadora. Esos que viajan a África dando conferencias en las que enseñan técnicas para “curar” la homosexualidad, como Don Schmierer, miembro de la organización Edoxus International, que tiene entre sus fines “movilizar la gracia de Cristo en un mundo conmocionado por la homosexualidad”.

Uno de los más notorios representantes de esta iglesia en pie de guerra contra la orientación sexual ajena es el reverendo Rick Warren, que en una visita al continente en 2008 comparó la homosexualidad a la pederastia. También está el candidato republicano a la presidenciales de 2012, Mike Huckabee, que sostiene que legalizar los matrimonios homosexuales es equivalente a dar estatus legal al incesto, la poligamia y el abuso de drogas.

Gobierno a través del odio

Algunos políticos africanos están también detrás de esta ola de deliberada persecución – que incluye linchamientos y las llamadas “violaciones correctivas” de lesbianas – y marginación de los homosexuales. El presidente de Gambia, Yahya Jammeh, ha declarado en más de una ocasión que desea imponer leyes más estrictas que las de Irán. En 2008 dijo que los gays debían ser colgados y les dio 48 horas para salir del país.

Pero la palma se la lleva Robert Mugabe, que discurso tras discurso culpa a los homosexuales de cuanto problemas sufre Zimbabue. El héroe de la Indepedencia de 1980, convertido hoy en tirano cruel y senil, da la impresión de haber encontrado en los gays un objetivo fácil de atacar.

Según Mugabe, la homosexualidad se encuentra reñida con los valores africanos. La considera una práctica importada por los colonizadores. Recientemente ha dicho que los europeos no deberían meterse en los asuntos de Zimbabue, pues bastante tienen con haberse convertido en “reinos gays”.

Discursos incendiarios y leyes

El octogenario autócrata hizo pública por primera vez su homofobia en 1996, durante la Feria del Libro de Harare. Frente en a un auditorio en el que se encontraban Nadine Gordimer y Wole Soyinka declaró:

Degrada la naturaleza humana. No es natural. Y es imposible permitir que haya gente que se comporte peor que los perros y los cerdos. Si los perros y humanos no lo hacen, ¿por qué lo vamos a hacer los humanos? Tenemos nuestra propia cultura y debemos dedicar a los valores tradicionales que nos hacen persona… Lo que nos quieren hacer aceptar es una conducta que nunca vamos a permitir.

No hace falta decir que los premios nobel de literatura escucharon las palabras de Mugabe con estupor. Un discurso populista que mientras más empeoraba la economía de Zimbabue – declive que se aceleró tras las expropiaciones a las tierras de campesinos blancos y que desembocó en la más alta hiperinflación del planeta -, mayor violencia fue alcanzando.

La tolerancia hacia la homosexualidad en la vecina Sudáfrica – país que después del apartheid terminó con las leyes contra la sodomía, pues nacía una nación diversa, tolerante, para todos: negros blancos, mestizos, homosexuales… la llamada “nación del arco iris” -, siempre lo irritó. Desde 2006, los surafricanos del mismo sexo pueden contraer matrimonio.

Arresto civil

En 2006, por contrapartida, se aprobó en Zimbabue una ley que criminalizaba la homosexualidad. Hasta el gesto más nimio entre dos hombres – un roce de manos, un beso, un abrazo – puede conducir a la cárcel. Se la conoce como la “Ley contra la desviación sexual”. Hasta aquel momento sólo la sodomía era penada.

Así como David Kato, que murió asesinado en enero, ha sido la conciencia de los gays de Uganda, Mugabe tuvo que enfrentarse al activista Peter Tatchell, que dos veces intentó detenerlo: en 1999 y en 2001. Trataba de realizar un arresto civil bajo los cargos de violación de los derechos humanos. La segunda ocasión, en Bruselas, recibió una paliza de los guardaespaldas del presidente de Zimbabue. Su gesto de valentía sirvió para que el mundo tomara conciencia de la homofobia de Robert Mugabe.

http://blogs.20minutos.es/enguerra/2011/04/23/robert-mugabe-ese-amigo-de-los-homosexuales-africanos/

Steven Monjeza and Tiwonge Chimbalanga appear before a magistrate court in BlantyreLey y homofobia ( transfobia) en Uganda

No todos los países africanos padecen esta retrógrada y desvergonzada fobia a los gays y lesbianas. Sudáfrica es un ejemplo de libertad y tolerancia. Kenia, en menor medida también. No es raro ver en bares de Westland como el Black Diamond o Gipsies a jóvenes que no necesitan esconder su homosexualidad.

Si tuviésemos que establecer un ranking de países africanos que persiguen a los homosexuales, como en la última entrada lo hicimos con respecto a la buena, regular y mala gestión de sus presidentes, sin dudas Uganda estaría en lo más alto. El acoso que sufren allí llegó al punto de que en diciembre de 2009 el Parlamento comenzase a debatir si debían ser condenados a muerte. Una ley, conocida como Anti-Homosexuality Bill, que aún está pendiente de aprobación.

Y muerte fue lo que encontró esta semana David Kato, activista por los derechos de los homosexuales en Uganda, cuando varios hombres entraron a su casa y lo atacaron a martillazos. Jeffrey Gettleman, corresponsal de The New York Times en la región, que entrevistó a David Kato, no duda en establecer vínculos entre la aversión a los homosexuales y el creciente evangelismo financiado en tantas ocasiones por iglesias de EEUU. Con respecto a la ley:

En aquel momento, en diciembre de 2009, el parlamento de Uganda estaba considerando si los homosexuales debían ser ejecutados. El político ugandés que elaboró la Ley Anti-homosexualidad, lo hizo después de visitar a evangelistas de EEUU que tenían un programa para “curar” la homosexualidad.

Y al cambio de percepción social de la homosexualidad:

Muchos ugandeses me dijeron que los gays, históricamente, fueron tolerados en sus aldeas. Eran mirados de forma diferente, pero nadie los consideraba una amenaza. Pero eso ahora ha cambiado.

Con sus consecuencias:

El reverendo Kapya Kaoma, un zambiano que asistía a las manifestaciones contra los gays, dijo que los estadounidenses menospreciaron el poder de la homofobia. “No sabían que cuando hablaban de destruir la familia africana, la respuesta es un genocidio”, dijo. “Cuando hablas de la familia, hablas de la tribu, hablas del futuro. Los africanos van a luchar a muerte. Cuando hablas de este modo, invitas a la destrucción”.

Poder terrenal

Las iglesias evangélicas están por todas partes en África: desde míseras chabolas hasta grandes templos. Un fenómeno de expansión similar al que está teniendo lugar aquí en América Latina. Mi experiencia personal ha sido de lo más diversa, desde pastores tolerantes como Patrick Kimawachi, hasta otros de sermones incendiarios, ciertamente mesiánicos y alarmantes.

La pregunta que siempre me hago es por qué cierta gente que profesa una religión se siente agredida, amenazada, por las acciones de quienes deciden vivir de otra manera. ¿No es la religión algo personal, íntimo, un diálogo con la propia conciencia para tratar de ser mejor, para atenerse a unas normas morales? ¿Por qué nos da derecho a juzgar a los demás?

Salvando las enormes distancias en las formas y consecuencias, recuerdo las multitudinarias manifestaciones en Madrid contra el matrimonio homosexual. Y llego a una única e inequívoca conclusión: estos devotos que salen con el dedo acusador en alto, que en lugar de tratar de ser mejores ellos mismos pierden tiempo observando a los otros, juzgando y condenado, no son más que meros instrumentos – muchas veces sin siquiera saberlo – de un poder no celestial, sino tristemente terrenal, que se basa en dividir, en no comprender ni aceptar.

Un poder en burda y flagrante contradicción con los ideales que dice defender. Un poder, contante y sonante, que nadie se engañe.

http://blogs.20minutos.es/enguerra/2011/01/30/ser-homosexual-en-africa-el-asesinato-de-david-kato-y-el-poder-de-las-inglesias-evangelicas/

A la caza del homosexual en África. (Vídeo)

Continente que, paradójicamente, vive un momento de prosperidad sin precedentes desde la descolonización. Siete de los diez países que más crecen se encuentran en África, lo que está gestando una clase media urbana conectada con el mundo, emprendedora y sabedora de sus derechos que será la que seguramente reescribirá la historia de esta parte del planeta en las próximas décadas.

La persecución de los homosexuales cae así como una losa no ya sobre los propios afectados sino sobre estas sociedades en su conjunto, que no deberían malgastar un instante siquiera en dejar de mirar al futuro para perderse en estas disquisiciones absurdas, retrógradas y excluyentes sobre la sexualidad particular.

Pero la homofobia no surge de manera espontánea. En un discurso que dio el 12 de marzo de 2010 en Soweto, Sudáfrica, el siempre lúcido arzobispo Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz, destripó la esencia última de este problema:

Los gays, lesbianas y transexuales son parte de tantas familias. Son parte de la familia humana. Son parte de la familia de Dios. Y, por supuesto, son parte de la familia africana.

Pero tenemos esta ola de odio que se está diseminando por mi amado continente. Hay gente a la que se le está negando sus principios y libertades fundamentales. Estos son terribles retrocesos para los derechos humanos en África.

Tenemos que parar esta ola de odio. Los políticos que se benefician al explotar y alentar esta ola de odio, no deben caer en la tentación de sacar rédito del miedo y la falta de entendimiento.

Mis compañeros religiosos, de toda confesión, deben defender la dignidad universal y la fraternidad. La exclusión nunca es un avance en el camino hacia la libertad y la justicia.

http://blogs.20minutos.es/enguerra/2013/02/28/a-la-caza-del-homosexual-en-africa-video/

http://youtu.be/9bzKRTZkVcs

 

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