“No hay que pensar tanto en qué enseñaré sino en qué estoy dispuesta a escuchar”

Experta en género:”No hay que pensar tanto en qué enseñaré sino en qué estoy dispuesta a escuchar?

aArgentina Valeria Flores participó recientemente en la jornada de “Pedagogías en Disputa ¿Cómo desmantelar las jerarquías de género en la sala de clases?”, organizada por la Facultad de Educación de la UDP junto a la carrera de Historia de la misma casa de estudios.

Valeria Flores es una profesora y escritora argentina con una vasta experiencia en temáticas e identidad de género y orientación sexual. Además de desempeñarse como profesora de lengua y ciencias sociales, ha impartido talleres de sexualidad en una escuela de Neuquén.

La experta visitó Santiago en el marco de la jornada de “Pedagogías en Disputa ¿Cómo desmantelar las jerarquías de género en la sala de clases?”, organizada por la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales junto a la carrera de Historia de la misma casa de estudios.

Dictó la cátedra “No hay promesa/ postdata a las pedagogías feministas queer” en la que abordó el desarrollo de una pedagogía antinormativa desde el feminismo queer, basada en el repensamiento del docente a partir de su propia identidad sexual, y de género que le permita situarse en el desarrollo de clases. A su juicio, es necesario generar una forma más horizontal de conocimiento que pueda eliminar prácticas discriminatorias de exclusión que hasta el día de hoy se siguen manteniendo.

– ¿Cree que se aborda realmente la identidad de género en las aulas? ¿De qué forma?

– Sí se aborda todo el tiempo la identidad de género en términos normativos o heteronormativos, porque estamos enseñando permanentemente a través de nuestras acciones, discursos y las cosas que dejamos de hacer; estamos enseñando modelos normativos de femineidad y masculinidad. Ahora, por eso el tema de la educación sexual pasaría más por un desaprendizaje de esos modos estereotipados que tenemos de construcción de los binarismos de género. Eso implica repensar nuestras propias masculinidades y femineidades. Enseñando estamos todo el tiempo. Ahora, cuando le queremos dar un matiz crítico o de desnaturalización, creo que eso se trabaja muy poco.

– ¿Dónde considera que hay experiencias al respecto? ¿Existe algún país que esté a la delantera de este tema?

– No sé si hay algún país que esté a la delantera. Te puedo contar algunas experiencias que conozco en Argentina que se están dando a partir de la Ley Nacional de Educación Sexual Integral. Se están dando en algunas escuelas; está el bachillerato popular Mocha Celis que es un bachillerato para personas trans. En algunos espacios sí se está dando esto de trabajar desde una perspectiva crítica las identidades de género y sexuales.

aPROPIA IDENTIDAD

– ¿Cómo se debe abordar la identidad de género en las aulas según su experiencia?

– Según mi experiencia, primero me correría del cómo se debe. Para correrme justamente del discurso pedagógico tan prescriptivo. Creo que es eso y principalmente repensarnos primero como docentes en nuestra propia identidad sexual y de género. Y, fundamentalmente, como planteaba en la charla pensar no tanto qué es lo que voy a enseñar, sino qué estoy dispuesta a escuchar y pensar cómo mi propia identidad se articula en las dinámicas que puedo desarrollar en la clase.

– A raíz de eso también hablaba de una forma horizontal de construcción de saber que está relacionado con eso. No hay una forma establecida de lograr esto, sino que también dependería de la identidad de la escuela.

– De la identidad de la escuela, de la identidad de las propias docentes, de las propias historias que portamos como mujeres, como varones, como lesbianas, maricas, trans. Trans que digamos han logrado entrar en el sistema educativo como profesores o profesoras. Por eso me corro de la prescripción, creo que tiene que ver con la posibilidad de construir un conocimiento más horizontal, más democrático y que vaya teniendo en cuenta también los procesos que vamos haciendo de desarmar nuestros propios modelos normativos y cómo eso lo ponemos a jugar con los chicos y  chicas.

-Entonces, resumiendo su propuesta, no hay algo establecido, sino que depende de las realidades propias de cada persona y de la escuela.

– Sí, como la propuesta está en pensar en una pedagogía anti normativa que hace de la normalidad en términos de la imposición de una norma sexual, una norma de género, una norma racial de clase, una norma de estándar corporal y de funcionalidad corporal. Hacer de eso el objeto de estudio y de intervención permanente. Por eso hablo de una pedagogía antinormativa desde los feminismos, desde la teoría queer y desde la teoría descolonial.

-¿Qué impacto tiene en los estudiantes no abordar adecuadamente este tema? ¿Qué es lo que ocurre generalmente en la norma?

– No sé si adecuadamente, pero sí desde una práctica más problematizadora, más cuestionadora, más desnaturalizadora de esta economía política de los estereotipos de la escuela lo que hace es seguir reforzando modelos estandarizados de hombres y mujeres. Seguir reforzando instituciones como la familia, el mandato de la maternidad para la mujer. Seguir patologizando y estigmatizando identidades homosexuales, trans.

-¿Eso de qué manera afecta el desarrollo de los niños?

– Lo que hace eso es seguir sosteniendo las prácticas discriminatorias de exclusión, de silenciamiento del propio deseo, de violencia hacia el interior de la escuela. Además de culpabilizar a los niños y niñas que difieren de las normas hegemónicas, los culpabilizan por su situación, cuando en realidad lo que se tendría que pensar son las condiciones institucionales que hacen ese chico o chica sean objeto de violencia.

-¿En Argentina cómo se está desarrollando este tema del qué pudiéramos sacar ejemplos? 

– En Argentina como te decía tenemos la Ley de Educación Sexual Integral. Se hacen capacitaciones tal vez muy masivas, pero que no tienen el impacto de transformar la cotidianidad de la escuela. Si obviamente a partir de las leyes del matrimonio igualitario y la ley de identidad de género hay una mayor visibilización de los debates y también una fuerte reacción de la Iglesia en contra de todos estos temas. Pero todavía sigue faltando, o tal vez es la alternativa de otras propuestas, trabajar más el nivel del saber de las maestras, qué les pasa a ellas y a los docentes con éstos.

TALLERES DE FEMINISMOa

-¿En qué consiste los talleres de feminismo queer de los que hablaba?

– Esos talleres consistían en un taller de lectura con bibliografía que vienen de los feminismos y desde la teoría queer como un híbrido conceptual que tienen que ver con desnaturalización de las normas que gobiernan nuestros cuerpos. Además de la lectura, tenía una instancia de debate y de producción, ya sea visual, algo lúdico o alguna intervención callejera.

– Habla de una serie de términos, como las formas heterosexuales del pensar, un currículum heterosexual en las escuelas y hablaba de que una forma de romper con eso era con una pedagogía feminista y queer. ¿En qué consistiría esa pedagogía feminista queer que logrará romper con esa forma heterosexual del pensar?

– Tiene que ver con plantear que el espacio educativo no es un espacio neutro. Es un espacio de construcción, de subjetividades, de construcción de cuerpos, de construcción de sexualidades y género. Entonces, plantearse que en el aula hay políticas de conocimiento que contribuyen a que esta producción se haga en términos más normativos. O desde la pedagogía que es feminista, queer y descolonial, se haga desde lugares que son antinormativos, que problematicen esa norma para habilitar otros modos de vida, otras formas de vivir el cuerpo y otras formas de vivir el género.

– Se refirió también a otra forma de enseñar no estando necesariamente en la escuela y que se podía dar en otros lados.

– Sí, yo creo que en los grupos feministas se dan constantemente, y en los grupos de lesbianas, gays, trans se da la conformación de grupos donde circula un saber, y se ponen a jugar las propias biografías, construcciones políticas. Esa es una situación pedagógica. La pedagogía no está solo dentro de la escuela, sino que en cualquier grupo que empiece a pensar su vida y su cotidianidad y empieza a construir discursivamente su experiencia.

– Eso iría en contra de lo que habló sobre la heteronormatividad, que es lo que nos imponen.

– Claro, si eres hombre naciste con un pene. Te asignan como hombre y tienes que ser masculino. El tema es qué pasa con todas las rupturas en esa norma que se establece como algo estable y continuo, hay muchas interrupciones.

 

 

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