No es solo por el orgullo, es por la igualdad real

HACIA LA MARCHA DEL ORGULLO

No es solo por el orgullo, es por la igualdad reala

La Marcha del Orgullo LGTBIQ que tiene como consigna principal “Por más igualdad real: Ley Antidiscriminatoria y Estado Laico”.

Como cada año, seguramente será reflejada en la mayoría de los medios como una acción pintoresca con “notas de color”, muchas veces con tintes homofóbicos.

Jorge “El Loco” Medina

Obrero de MadyGraf bajo control obrero (ex Donnelley)

Se reabrirá el debate sobre el matrimonio igualitario y la posibilidad de adopción por parte de parejas del mismo sexo, lo que sería un paso muy importante hacia una sociedad verdaderamente más justa. Pero pocos hablan de la dificultad que las personas de diversidad sexual tienen para conseguir un trabajo y, más allá del orgullo de poder expresar su sexualidad, las personas necesitan trabajar pero lamentablemente éste es un derecho que muchas veces se les niega.

Quienes más sufren este problema son las trans. ¿Cuántas veces hemos visto a travestis trabajando en fábricas u oficinas? ¿O en tiendas de ropa, donde mayormente trabajan mujeres? Seguramente muy pocas veces. Ante la falta de oportunidades se ven forzadas a ejercer la prostitución con todos los peligros que esto implica ya que, además de ser víctimas de extorsión por parte de la Policía, están expuestas múltiples enfermedades y agresiones que muchas veces terminan en crímenes.

Para gays y lesbianas tampoco es sencillo hallarse un lugar en el mercado laboral y, muchas veces, deben ocultar su identidad sexual para no ser víctimas de la discriminación que les cierra puertas o les impide tener las posibilidades de acceder a puestos mejor calificados.

En la gráfica MadyGraf (ex Donnelley) existe el caso de una compañera, Tamara, que ingresó a trabajar con identidad masculina pero con el paso del tiempo fue animándose a mostrarse tal cual se sentía. Incluso luego de varios años pudo obtener su DNI acorde a su verdadera identidad. Esto desnudó la actitud discriminatoria de la patronal que, en un principio, quiso negarle la posibilidad de utilizar el baño y el vestuario de mujeres, pese a que todas las compañeras que utilizaban esas instalaciones se manifestaron a favor de compartir ese espacio con ella.

Luego de varias discusiones con la dirección de Recursos Humanos, se le reconoció ese derecho. Esto es solo una muestra de todas las dificultades que deben enfrentar quienes no encajan en los cánones de una sociedad que discrimina en todos los ámbitos y niveles, que discrimina desde los hechos y hasta desde el lenguaje relacionando homosexualidad con debilidad.

Irónicamente, hasta el que es discriminado por ser pobre, extranjero o por tener alguna discapacidad, muchas veces discrimina a otro por su sexualidad. Por eso es necesario un cambio cultural, que todos somos responsables de llevar adelante porque pertenecemos a una misma clase: la clase explotada.

La Marcha del Orgullo es mucho más que una colorida fiesta y debe reconocerse como un hecho político, una manifestación de todas aquellas personas que pelean por una sociedad más justa, por una sociedad mejor.

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