Infancia y transexualidad: el género sentido, la identidad vivida

“Entre todos lo mataron”, ha subrayado tras explicar que Alan sufrió mucho rechazo a lo largo de su vida. “Lo ocurrido no es responsabilidad de una sola persona, sino que cada día, durante años, alguien se ocupó de que supiera que su diversidad no era aceptada”, ha señalado.

Las redes se vuelcan con Alan, el joven transexual que se suicidó por acoso

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“No ha sido un suicidio, ha sido un asesinato social”

Durant la concentració, Chrysallis també ha denunciat els ” actes de microviolència social i institucional” que pateixen les persones transsexuals i les seves famílies, que se sumen als obstacles que ja suposa viure en una situació com la seva, que, com li va passar a l’Alan, “va convertir-se en una càrrega insuportable”.

Esta era la primera Navidad que vivía de acuerdo a su identidad, la primera en la que celebrar un DNI recién estrenado, la primera en la que habría fiesta en casa desde hacía muchos años pero, trágicamente, ha resultado ser la última. La presión e incomprensión en el ámbito escolar han podido con Alan y esta noche ha decidido dejar de caminar entre nosotrxs.

Hoy todas las familias de Chrysallis estamos con Alan y su familia.

“Es responsabilidad de toda la sociedad evitar situaciones de discriminación, pero los poderes públicos tienen la obligación de garantizar el libre desarrollo de la personalidad en todos los ámbitos, social, familiar y educativo”

Esa invisibilidad educativa es, sin duda, uno de los grandes problemas que ha de afrontar la transexualidad. Como tantas otras realidades, su presencia en nuestras aulas es, en el mejor de los casos, epidérmica y en la mayoría de ellas, inexistente. ¿Cómo se puede educar contra la discriminación y a favor de la integración trans si ni siquiera se aborda en la escuela? ¿Cómo luchar contra el acoso -terrible e implacable- que sufren estos menores en nuestra sociedad y en sus centros escolares si no trabajamos su realidad con nuestros alumnos?

Pero no pasa nada, porque como es una lucha que no es nuestra, podemos permitir que sigan sucediendo tragedias como la de Alan, un menor transexual de 17 años, se ha quitado la vida al no poder más con el acoso escolar que sufría desde hacía tiempo. Alan había cometido dos gravísimos crímenes. El primero, defender su derecho a su propia identidad. El segundo, tener la valentía de expresarlo, hasta ser uno de los primeros menores trans en cambiar su nombre en el DNI en Cataluña. Y su coherencia, su valor y su madurez se han visto castigadas por la mediocridad ajena, por la indiferencia de quienes habrán mirado para otro lado mientras era humillado e insultado, por la ausencia de medidas eficaces en su protección, por una sociedad que cultiva el acoso en todas sus formas y que da lugar a hechos tan tristes como este.

La muerte de Alan es una derrota de todos. Porque nos pone frente al espejo de nuestra incapacidad para proteger a esos menores que sufren discriminación por ser quienes son. Menores que, por circunstancias diversas, han de afrontar la burla y la humillación (física, cibernética, cotidiana) de su entorno escolar ante la complicidad de ciertas familias, la desidia de ciertos docentes y el silencio de ciertos compañeros. Y claro que hay familias, docentes y compañeros que se implican, sí, pero está claro que no son ni somos suficientes. Y no lo son porque la identidad es un hecho frágil y doloroso al que se enfrenta cualquier adolescente. Trans, heteros, bis, gays, lesbianas… Qué más da la etiqueta que pongamos a su realidad: todos ellos sufren un proceso de conocimiento personal que les lleva a lugares oscuros  y complejos, en una tensión continua entre la necesidad de aceptación social y la necesidad de afirmarse como individuos. Este año, en que colaboro dando un taller literario a adolescentes que han pasado por intentos de suicidio, tengo que afrontar ese abismo en sus miradas, esa profunda sima en la que se hallan a causa de la incomprensión de un entorno que cuestiona y juzga, en vez de escuchar y observar. Adolescentes que necesitan ser acompañados en su proceso de creación de sí mismos, no convertidos en objetos de burla por sus iguales bajo la mirada cómplice -por acción o por omisión- de sus mayores.

Por eso es necesario seguir luchando contra el acoso, tomando medidas y, sobre todo, llevando la realidad a nuestras aulas. Porque mientras sigamos creyendo que educar es convertir a los alumnos en autómatas que subrayan sintagmas y resuelven ecuaciones, estaremos impidiendo que la igualdad sea  un hecho real y que la convivencia mejore. Porque convivir y respetar deberían ser el verdadero núcleo de nuestro currículum educativo, aunque no tengan cabida en libro blanco alguno ni se les dé valor más allá de la consabida transversalidad. Y no: la vida no es nunca transversal. La vida es ahora. Es aquí. Y merece el máximo respeto. El máximo cuidado. Y la máxima implicación. Ojalá la trágica muerte de Alan no caiga en el olvido y nos haga pensar en todo ello y tomar medidas.

Descansa en paz, Alan. Hasta siempre…

Alan, la lucha por la identidad

aAlan, lo sentimos.
Sentimos cada burla, cada vez que te han ignorado, cada vez que has llorado, cada vez que este CIStema te ha maltratado de tal manera que te ha acabado matando.
Queremos expresar nuestro pésame a las personas que te rodean, pero no lo podemos hacer sin expresar también nuestra rabia. Rabia por cada comentario que aísla tu muerte de un problema estructural. Cada vez que se llama “Qué desgraciados” refiriéndose únicamente a las personas que hacen el bullying directo, se olvida que están legitimadas por el propio sistema. Se olvida que la sociedad nos impone un género. Se olvida que las personas que discriminan el mismo sistema eductiu les ha enseñado como norma, como única posibilidad el hecho irreal y discriminatorio de que las chicas tienen vagina y los chicos pene.
Se olvida que la gente asume por un aspecto que le habían dicho que era x como te ha de tratar, sin tener tu consentimiento. Olvida todas las trabas que te ponen a las instituciones para tratarse con tu nombre y pronombres. Olvida lo que cuesta comunicar a tu entorno lo que eres.
Olvida toda la burocracia que se debe seguir. Se olvida que las personas trans, y más si somos, menores no tenemos derecho al propio cuerpo, se nos envía un mensaje muy bestia de cambio cuando aún no lo podemos (o queremos) realizar. Se olvida que en muchos casos, cuando somos menores y miramos nuestro futuro, lo que vemos es una persona evaluando al menos dos años si según el patriarcado nos validan o no nuestra identidad de género.
Se olvida que el propio sistema educativo enseña a competir ya perpetuar en lugar de cooperar y aprender, a escuchar quien tiene poder y no a quien sufre la discriminación. Se olvida que muchos centros prefieren no tratar el bullying que no que baje su reputación al hacerse visible que allí ocurre esto. Se olvida que las escuelas no tienen conocimiento sobre el hecho trans.
Se olvida de preguntar a las personas trans cuando hay que crear conocimiento sobre nosotros o herramientas para ayudarnos. Olvida las inseguridades que provoca vivir en un mundo que no te entiende.
Olvida todo esto y se nos olvida.
Y por eso lo queremos recordar. No sólo duelen los golpes: las palabras y los hechos también matan. Nos negamos a olvidar el contexto. Desde Jóvenes Trans nos negamos a olvidarte y por ti Alan, y por todas las víctimas de transfobia, lucharemos por TRANSformar el mundo.

reportaje | ed – la revista de el diario de la educación

Infancia y transexualidad: el género sentido, la identidad vivida

La identidad no siempre tiene que ver con el sexo que nos viene asignado, a veces desde muy pequeños. La alianza entre familia y escuela es fundamental para que niños y jóvenes transexuales puedan vivir su identidad con plenitud.

  • “Antes los niños y niñas que rompían las normas eran mariquitas o ‘marimachos”
  • ANÁLISIS | Homofobia en las aulas ‘, por Antonio Arroyo Gil
  • Una pareja de madres clama contra un caso de homofobia en una escuela

Pablo Rodríguez

aEste es un artículo que hemos publicado en la revista ‘Ed – La Revista de El Diario de la Educación’, que regalamos a los socios.

Que jugara con muñecas, que se quisiera vestir de niña … fueron los primeros indicios que les hicieron dudar. Hasta que, ya en una edad en la que comenzaba a articular las primeras palabras con sentido, el hijo de Nacho y la Franceska se identificó como una niña. Poco importante era que, en el momento de nacer, se le asignara un nombre y unos atributos físicos masculinos, porque ella se sentía una niña, explican sus padres, que a partir de ese momento se empezaron a informar por terminar asimilando que su hijo, a partir de entonces hija, era transexual, y que lo mejor que podían hacer era acompañarla ya desde muy pequeña en su búsqueda de una identidad de género con la que se sintiera cómoda. Un camino que han recorrido muchos niños y jóvenes, y que a menudo está lleno de obstáculos impuestos por una sociedad -y en este caso unas instituciones educativas- que no siempre han sabido lidiar con la diversidad, ya sea sexual o de cualquier otro tipo.

Las señas de identidad que emitía la hija de Nacho y la Franceska no hace tanto, recuerdan a sus padres. Ahora tiene siete años y hace segundo de primaria en una escuela donde apenas a finales del curso pasado introdujeron su particularidad. “Lo hicieron con toda naturalidad”, recuerda la Franceska. En junio completó lo que se llama el tráfico -la asunción abierta por parte del chico o chica de su identidad sexual sentida-, y según sus padres ahora se siente muy a gusto. “Es normal, se puede expresar tal como es allí donde va, qué hay más importante que eso para una persona?” Se pregunta la madre.

La transexualidad no es amiga de las etiquetas y las definiciones, más bien los matices y la diversidad, y todavía hay mucha polémica en torno a su frecuencia excesiva patologización, pero si en algo coinciden expertos, médicos y familias es que lo que hace falta es facilitar las condiciones para que las personas, tengan la edad que tengan, desarrollen su identidad con naturalidad.

“No siempre sucede que desde que tienen uso de razón ven claro cuál es su sexualidad sentida; me he encontrado con casos de mayores de 65 años, lo que pasa es que entonces miran atrás y se dan cuenta que siempre había habido algo que no les cuadraba “, explica la sexóloga Rosa Almirall, que señala el entorno como un elemento crucial, capaz de lo mejor y de lo peor: desde facilitar la libre expresión de los transexuales hasta taparla con prohibiciones, intolerancia o incluso discriminación.

El papel de la escuela

El caso de la hija de Nacho y la Franceska es un claro ejemplo de calor y apoyo familiar, que además ha contado con el apoyo de una figura determinante: la escuela. “Los maestros ya se lo habían planteado, cuando se lo comentamos”, recuerda la Franceska. Visiblemente agradecida, rememora como la tutora de su hija explicó ese día un cuento a toda la clase con la que abordaba la importancia de ser uno mismo y relativizaba los roles y los estereotipos de género.

Pero no siempre se encuentra receptividad a los centros educativos. “El profesorado no está formado, ya veces prefiere ignorarlo, depende siempre de la sensibilidad de cada maestro”, detalla Natalia Aventín, presidenta del colectivo Chrysallis, que agrupa a unos 150 padres y madres con hijos transexuales, una auténtica red familiar de apoyo y de intercambio de información y consejos a la que pertenecen también la Franceska y Nacho.

De poco sirve que las leyes reconozcan la diversidad afectiva y sexual si, cuando obras los libros de texto, voces que sólo incorporan definiciones de hombre y mujer con las que muchos niños no encajan. “En la escuela les enseñamos que existen hombres de todas las etnias, de todas las religiones, pero no les contamos la diversidad sexual, no incluimos los grises al currículo”, constata Aventín.

aPor Gerard Coll-Planas, profesor de la Universidad de Vic y experto en sociología del género y la sexualidad, la incorporación de materiales y actividades escolares que tengan en cuenta la diversidad sexual debe ser una herramienta para “permitir que cada uno vaya encontrando su lugar y construyendo su identidad “. En su opinión, lo más importante no es etiquetar los chicos y chicas, tengan clara o no su identidad sexual: “Debemos relajar las normas y presiones sobre el género, sólo así beneficiaremos todos los que no se siente cómodo con lo que le imponen “, reflexiona.

También ha estudiado las cuestiones de género en el ámbito escolar Lucas Platero, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), que opina que a menudo en la escuela “lo que sale de la norma es percibido como un problema”. “Tenemos que conseguir desmontar ciertas rigideces, sólo así evitaremos no sólo situaciones de transfobia, sino de cualquier tipo de discriminación”, comenta. Platero también lamenta que los avances en este sentido siempre “recaen sobre los hombros de los profesores más motivados”. Por eso ha publicado recientemente un libro, Trans * exualidades, en el que, además de hacer un repaso a todo lo que rodea a la realidad de las personas transgénero, aporta una serie de recomendaciones para maestros y actividades para trabajar en escuelas y institutos.

Y es que el paso por la escuela no siempre es un camino llano como el de la hija de Nacho y la Franceska, y en muchos casos los jóvenes transexuales, sobre todo en la pubertad -cuando las diferencias entre hombres y mujeres se accentuen-, lo pasan mal. No hay datos sobre la discriminación que sufren, pero Platero apunta que en algunas ocasiones conduce, por ejemplo, en el absentismo escolar. “La escuela puede llegar a ser un lugar muy hostil cuando se niega a reconocerte tal como eres. Porque cuando eres adulto puedes coger y marcharse de los lugares, pero en la escuela tienes que ir cada mañana “, evoca Platero. Una recomendación que hace este sociólogo, más allá de actividades y materiales, es escuchar a los alumnos. “Que se sientan escuchados, que tengan la sensación de que la escuela es para lo que necesitan, es fundamental”, remarca Platero.

“Los amigos me dieron mucho apoyo”

Tenía nueve o diez años, recuerda, cuando le confesó por primera vez a una chica que le gustaba. Con un cuerpo de niña, Quim probó por primera vez el rechazo por parte de una persona deseada. “Me quedé con la sensación de haber hecho algo malo”, recuerda ahora, habiendo cumplido recientemente la mayoría de edad.

Los recuerdos de Quim de su etapa escolar y de instituto lo conducen hacia algunas situaciones de incomodidad o de vergüenza, pero en general la valora positivamente. “En primero de ESO lo conté a mi mejor amigo, después a la familia, y en seguida a otras amigas. Todos reaccionaron muy bien, con mucha curiosidad, y desde el principio me dieron mucho apoyo “, explica.

En su caso, se le hace difícil expresar un punto en su vida en que tomara conciencia definitiva de su identidad, y el tráfico lo hizo en plena etapa de instituto. “Todo es muy personal, cada chico y chica es un mundo, y yo no sé si me daba cuenta de que realmente era, porque tampoco tenía ni idea de cómo definirme”, detalla Quim.

Cuando soltarlo a su mejor amigo, comenzó también a buscar información en internet: “Ha sido una herramienta de gran ayuda, en YouTube hay mucho material …” Internet ha sido una herramienta importante para aportar luz a las sombras que socialmente han planeado sobre la diversidad sexual, consideran también los expertos.

En cuanto al entorno, al igual que con la hija de la Franceska y Nacho, por Quim la actitud abierta del centro educativo también fue de gran ayuda para sentirse cómodo con el tráfico. Recuerda especialmente un día en que, cuando hacía tercero de ESO, recibió una charla sobre sexualidad. “Los que la hacían eran una chica lesbiana y un chico transexual. Yo en aquella época aún no estaba muy preparado para hablar, pero estuvo muy bien. Los que alguna vez hacen comentarios ofensivos, al tener una persona dispuesta a hablar abiertamente delante sobre estos temas, acaban optando por hacer preguntas y resolver sus dudas “, opina Quim, que recuerda que fue así. Incluso al cabo de un año, cuando él estaba pasando por algunos problemas personales, su tutora le proporcionó el teléfono de los protagonistas de la charla, aunque nunca les acabó contactando.

Quim hace cerca de un año que tiene novia, con quien además de relación amorosa comparte clases en un ciclo de formación profesional. Para este reportaje ha dado un nombre falso. Aunque su pareja está al corriente de su transexualidad y la acepta tal como es, prefiere no identificarse abiertamente por cuestiones personales.

aPasos adelante de una nueva ley catalana

Repasando su pasado reciente escolar, Quim apunta alguna situación de incomodidad que, a su juicio, se podría haber ahorrado con políticas más tolerantes con la diversidad sexual. Por ejemplo, cuando inició el curso de FP, hace un año y medio, se encontró que, a pesar de haber completado el tráfico durante su etapa en el instituto, su tutor le seguía llamando por el nombre que constaba en su DNI. “Fue una pena. Me hubiera gustado iniciar esa nueva etapa, rodeado de personas nuevas en mi vida, sin tener que pasar por el momento en que el profesor te cita por el nombre y, en levantarte, ves que todo el mundo te mira sorprendido “, explica.

Cabe decir que el tutor cambió su nombre en la lista de clase luego que Quim se lo pidió. Pero los obstáculos administrativos para los jóvenes transexuales son continuos. La Administración española no prevé aún el cambio de nombre ni de género de los menores en el documento de identidad, por ejemplo, aunque en este punto Chrysallis asegura que las justicia les ha dado la razón hasta 11 veces, y que depende a menudo de la interpretación que hacen los jueces de la ley.

En este sentido, en Cataluña se ha dado un paso adelante con la aprobación de la nueva ley para garantizar los derechos de las lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales, también conocida como la ley contra la homofobia. A la espera de que se desarrolle este 2015, la norma recoge algunas de las reivindicaciones históricas del colectivo LGBT, que velan para que todos puedan convivir con naturalidad con su identidad sentida.

Quim, por ejemplo, podría haber tenido mala suerte de topar con un profesor que se negara a adaptar su nombre en las listas de clase y en las evaluaciones. Pero con la nueva ley ya no podrá ser así, porque estipula que “las administraciones públicas de Cataluña, especialmente en el ámbito educativo y universitario, establecerán reglamentariamente las condiciones para que las personas transgénero e intersexuales sean tratados y llamadas de acuerdo con el nombre de género con el que se identifican, aunque sean menores de edad “.

El sociólogo Platero celebra esta medida no sólo por cómo ayuda a los transexuales, sino también a cualquier persona que no se sienta identificada con el nombre que le consta al documento de identidad. “Tengo un amigo que se llama Curro, pero en su DNI pone Francisco. Puede parecer una tontería, pero también él debería poder pedir a la escuela que le digan por su nombre. Al final las medidas que atienden a la diversidad benefician todos “, dice.

Otro aspecto que afecta a los menores transexuales, y que a menudo es un vía crucis para muchos de ellos, según constata Aventín, es el hecho de que puedan acceder a los baños o las duchas de acuerdo con su identidad sexual. Hasta ahora, como suele ocurrir en estos casos, dependía de la sensibilidad de centros educativos y deportivos. La hija de la Franceska y Nacho, por ejemplo, que practica la natación por las tardes, “se cambia en los vestuarios de las niñas, en un lugar con cierta intimidad”, relata la Franceska, que dice que así es como lo quiere ella . La ley, en este sentido, establece que los equipamientos y espacios donde se diferencia por sexos, las personas transexuales tienen derecho a hacer uso del espacio para su sexo sentido. Y lo que es más importante, según los colectivos LGBT, todos estos derechos se pueden ejercer sin necesidad de acreditar “ningún diagnóstico de disforia de género ni ningún tratamiento médico”, tal y como queda recogido explícitamente en el texto.

aFreno a la pubertad?

No hay ninguna duda, a la vista de cualquiera, que la hija de Nacho y la Franceska es una niña -y feliz de serlo, para más senyes-. Pero en el horizonte de todos los hombres y mujeres transexuales hay un escollo inevitable, la pubertad, en que las hormonas florecen y las diferencias corporales entre ellos y ellas se acentúan. En el caso de los adolescentes transexuales, su cuerpo se desarrolla en una dirección contraria a la que ellos quisieran. Para frenarlo, actualmente se cuenta con tratamientos de bloqueadores hormonales, aunque no siempre están recomendados por los profesionales de la salud.

No es el objetivo de este reportaje entrar en el debate profesional sobre la idoneidad de estos tratamientos y la edad en que deben iniciarse, sino centrarse en la inclusión educativa de los transexuales. Pero es una realidad controvertida que tampoco se puede obviar.

La sexóloga Rosa Almirall acepta que muchos jóvenes transexuales sufren cuando constatan su desarrollo sexual en la pubertad, pero a la vez alerta también que hay que evitar las prisas a la hora de decidir si se inician tratamientos de bloqueo hormonal, que frenan el desarrollo físico propio de la adolescencia, o directamente de hormonación: “La medicina en ocasiones no tiene claro que deba hormonó a edades prematuras, y hay casos de jóvenes que optan por aceptar su realidad y esperan a hacer el tratamiento a una edad más avanzada “.

El mensaje de Almirall, sea como sea, es similar al que transmiten la Franceska y Nacho, Quim y los expertos consultado: “acompañar”. El proceso de los hombres y mujeres transexuales no es sencillo, su paso por la niñez y la adolescencia está llena todavía de dificultades que tienen que salvar con la propia fortaleza y con el apoyo de sus personas más cercanas, sobre todo la familia.

“A nosotros nos tranquiliza mucho que nuestra hija esté pudiendo vivir con plenitud su identidad y que tenga una autoestima saludable, porque es la base más sólida para garantizar que tendrá un buen futuro. Y en cuanto a nosotros, es evidente que estaremos siempre para ayudarla a ser quien es “, concluye la Franceska.

La conversación con estos padres llega a su fin y la hija decide subir hacia la habitación a jugar un rato antes de comer. A su puerta se lee, con letras rosas: “La princesa más guapa”. Si ella lo dice, así será.

No basta con saber que la transexualidad existe: “Hay que dar un paso más allá, hay que denunciar la transfobia y la discriminación que todavía existen. Debemos facilitar que las personas adquieran más habilidades para entender y convivir con las personas trans* de una manera respetuosa, enfrentándose a sus ideas erróneas y a los mitos existentes”.

Entrevista a Lucas Platero sobre los estereotipos de género, la realidad de los menores transexuales y cómo educar sin imponerse a los jóvenes, sino acompañándolos, a partir de su libro ‘Trans * exualidades’.

aLucas Platero: “Antes los niños y niñas que rompían las normas eran mariquitas o ‘marimachos”

João Francia

Lucas Platero, de nacimiento Raquel, es sociólogo, especialista en cuestiones de género. Da clases en varios programas universitarios de su área así como en ciclos formativos de intervención sociocomunitaria. Recientemente ha publicado Trans * exualidades (ed. Bellaterra), un libro que, afirman, “se propone como un instrumento para el cambio social”. Precisamente por ello, pone el énfasis en la educación, ofreciendo una serie de herramientas para el trabajo de profesionales educativos y de intervención sociocomunitaria. Utiliza el término “trans *” para enfatizar la diversidad de realidades existentes. Tal es esta diversidad, que las herramientas que ofrece sirven para romper estereotipos que afectan a todas las personas, porque, como explica, cuestionar la identidad corporal o los roles binarios de género es importante para todos.

Mucha gente se sorprende al oír hablar de menores transexuales, seguramente por los estereotipos existentes. Como los explicarías qué es la transexualidad?

Siempre ha habido niños que se salen de las expectativas que tienen sus familias o escuelas. A veces tiene que ver con la capacidad corporal, con las habilidades o la sexualidad, y en este caso, hablamos de la identidad de género. En las escuelas o ludotecas siempre hay niños femeninos o niñas más masculinas, esta expresión puede que sea de algo temporal o que no es especialmente intensa, pero para otros, será una actitud que por su persistencia, duración y intensidad tiene una calidad diferente, por lo que necesitarán más apoyos, al ser vulnerables a la discriminación.

Si pensamos en la realidad de los menores, los espacios donde socializan están segregados por género, son los aseos, los uniformes, las actividades … Si quieres adscribir a otro género diferente al asignado en el nacimiento, las normas sociales e institucionales t ‘lo impiden y te castigan si las transgreden. Incluso algunos profesores llegan a percibir a las personas trans * como personas conflictivas, precisamente porque rompen con estas normas, en lugar de plantearse que son las normas rígidas las que causan las rupturas. Para algunas familias, estas realidades trans * rompen con las expectativas que proyectaban sobre sus hijos y deben reconciliarse, a veces incluso hacer un duelo, ajustándose a las necesidades que tienen y, a su vez, con las necesidades de sus hijos.

La definición no es sencilla.

Las personas trans * lo son en la medida en que consideran que lo son. No me interesa tanto la cuestión diagnóstica, como el papel que tiene la persona para decidir sobre su propia vida, con los apoyos de su entorno. Así, la tarea de los adultos es acompañar y ayudar a que la vida de esta gente joven sea lo más feliz posible, y no apresurarse a la hora de afirmar su identidad, porque son ellos mismos los que deben decidir. Me interesa mucho que esto surge de los mismos padres y madres, que señalan que lo importante es acompañar, algo en lo que coincidimos también muchos profesionales y activistas. Las definiciones y los protocolos sobre cómo actuar en los espacios como las escuelas o los centros de menores es algo que nos planteamos los adultos, para justificar nuestra actuación ante los que preferirían que los castiguéssim o corrigiéramos. Los chavales a su vez necesitan que los protocolos les permitan hacer algunos cambios, para poder vivir según sus necesidades. Son cosas sencillas y concretas, es de lógica que un niño se pueda llamar de la manera que más le guste. Si no se siente identificado con el nombre que pone en su DNI, qué problema hay para llamarlo con otro? Esto no sólo les pasa a las personas trans *, pero sí que es mucho más difícil cambiar de nombre legal o conseguir que la gente respete tu identidad.

No sólo las personas trans se ven afectadas por estas reglas.

El sexismo hace daño a los hombres ya las mujeres, no sólo a las personas que están transitando o son trans *. La masculinidad construida en la competitividad, en la agresividad o cierta feminidad de las niñas recatadas, nos aprisionan en roles de género muy limitados. Cuestionar la identidad corporal o los roles binarios de género es importante, por ejemplo para que las chicas sepan que pueden ser lo que quieran, o que un chico no debe ser el típico niñatos valiente. Para mí, no sólo se trata de que no se discrimine a las personas trans *, sino también de cuestionar estas normas tan rígidas, lo que nos beneficia a todas las personas.

En las escuelas se educa en una relación muy determinada entre sexo y género?

El currículo de educación infantil (por debajo de los seis años) contiene un criterio para valorar si los niños y las niñas identifican claramente cuál es el género de los demás y el propio. Empezamos la experiencia educativa aprendiendo un binarismo muy ferry. Quizá habría que plantearse la necesidad de estas exigencias y la importancia de encontrarse con otras experiencias educativas con docentes que van más allá del currículo oficial y que respetan las necesidades de los niños y las niñas.

Y como hay que responder a este binarismo?

Es importante que las niñas y los niños tengan un imaginario con muchos referentes y formas diversas de estar en el mundo, que permite pensar de una manera más plural. Pensamos que el interés de separar lo que es de chica o de chico contiene una presión consumista clara, sobre el uso del rosa para chicas o de los juguetes de acción diseñados para chicos; diferenciar sirve para crear espacios de mercado. No puedes utilizar la bicicleta rosa de tu hermana porque no es apropiado para un chico. Quien dice una bicicleta, dice un jersey o un bolígrafo.

Por otra parte, quiero señalar que hay experiencias en escuelas que parten de la comunicación entre familias, profesorado y estudiantes, que plantean modelos no sexistas, que cuestionan la rigidez de estos binarismos y que trabajan activamente por los derechos de los menores trans *, posibilitando su transición o generando espacios neutrales al género. En este sentido es vital reconocer el trabajo de las asociaciones como Chrysallis o AMPGIL en Cataluña, que están haciendo un trabajo importantísimo para conseguir que se respete a los chavales.

La situación ahora es diferente de hace unos años. Estamos mejorando?

Empezamos a concebir otras realidades que antes no teníamos presentes, como es el hecho de que los menores también tienen género y sexualidad. Antes todos los niños y niñas que rompían las normas eran mariquitas o marimachos, pero ahora los medios y las redes nos vuelven más imágenes diferentes y posibles. Ahora estamos mejor porque hay personas trans * que son visibles, que muestran que sus vidas son posibles y diversas, también hay más derechos y una mayor visibilidad de las familias que defienden sus hijos trans *, profesionales que quieren innovar y rechazan las terapias reparativas … Deseo pensar que estamos transformando la sociedad cada día, un poquito.

Entonces la clave está en conocer otras realidades posibles?

Es clave que los chavales conozcan a otros que tengan situaciones parecidas, otras familias y personas trans * adultas que les puedan ayudar a imaginar un futuro posible. Si crees que eres el único trans * en el mundo, el sentimiento de soledad es muy grande. Si conoces otros, puedes aprender estrategias y puedes compartir preocupaciones.

Y en esto de conocer otras realidades internet habrá jugado un papel …

Sin duda! Internet tiene un papel fundamental, tanto para lo bueno como para lo malo. Por un lado, te permite acceder a información sobre la transexualidad o la sexualidad no normativa, conocer a otras personas en situaciones similares. Y por otro, internet también ha servido como herramienta para hacer bullying, como en el caso de la joven Carla de Gijón, a quien sus compañeras llamaban “bizca” y “bollera”, en la que ha habido condena a las jóvenes que la indujeron al suicidio. O en el caso de la joven estadounidense trans * Leelah Alcorn, que escribió en su blog sobre su identidad y la falta de apoyo de sus padres como motivos de su suicidio. Internet y las redes sociales forman parte de nuestro tiempo, ha servido para que estas jóvenes se expresen y se genere una movilización de alcance mundial, que denuncia la violencia que viven los jóvenes por su sexualidad y su identidad de género.

Luego está la parte negativa y es que se pueden utilizar todas las herramientas de las redes sociales para acosar a alguien. Todo depende de cómo utilices los medios a tu alcance. Imaginemos que alguien muy joven pone en un buscador palabras como “trans, transgénero o transexual”, se encontrará todo tipo de información, desde leyes, asociaciones o páginas porno, lo que plantea que hay que generar materiales específicos y este es el objetivo que persigo con el libro Trans * Sexualidades.

Se están generando estos materiales específicos?

Se están haciendo algunas cosas y entre todos vamos tejiendo un entramado de recursos. Los que estamos en la tarea de generar libros y materiales tenemos la responsabilidad de hacerlo muy bien, porque hay una gran necesidad de saber y aún pocos materiales. Hace poco el periódico Diagonal publicó una entrevista sobre nuestro libro y ya nos han escrito varias personas dándonos las gracias, mostrando la necesidad de hablar de este tema.

Por otra parte, lo que tengo claro es que la información es muy importante, pero no es suficiente, saber que la transexualidad existe no es suficiente. En nuestro libro hay definiciones para entender las realidades trans *, se muestra el marco legal y médico, se incluyen también los testimonios de muchas personas. Pero hay que dar un paso más allá, hay que denunciar la transfobia y la discriminación que aún existen, debemos facilitar que las personas adquieran más habilidades para entender y convivir con las personas trans * de una manera respetuosa, enfrentándose a sus ideas erróneas y los mitos existentes. Con este objetivo el libro contiene propuestas para la intervención social, que incluyen la prevención y la actuación ante la transfobia, así como actividades para hacer en grupo y recursos, que permitan abordar nuestras actitudes y profundizar con materiales accesibles (literatura infantil, ensayo, audiovisuales, cine, etc.)

También has podido conocer muchas realidades con el libro.

Haber hecho este libro me ha llevado a hacer un gran trabajo de investigación y ha sido una experiencia fantástica! Me he entrevistado con personas trans *, sus familias, los profesionales que trabajan con personas trans * y con activistas trans *. Lo que más llama la atención es la heterogeneidad que he encontrado, las personas trans * entrevistadas son trabajadores de ámbitos muy diferentes, algunos son padres y madres, otros son niños y niñas muy pequeñas que se preguntan por su identidad, o bien son gente ya mucho mayor que reflexiona sobre cómo han cambiado sus vivencias a lo largo del tiempo.

Ha sido muy esclarecedor escuchar y conocer a niñas y niños de cinco o seis años que van buscando las palabras para poder expresarse, para construirse en relación con su entorno y poder constatar los esfuerzos que hacen sus familias para escucharla los.

Han sido cuatro años de entrevistas con gente muy diversa y de aprender a no juzgar a las personas. Desde las que se consideran “mujeres de verdad”, hasta las que afirman que los roles de género que tenemos no funcionan. Me he encontrado con una gran heterogeneidad, por eso me gusta hablar de realidades trans * con asterisco, porque hay identidades y vivencias muy diversas. Me interesa precisamente esta noción plural de la transexualidad. No todas las personas transitan de un género a otro, algunas simplemente rechazan el género asignado en el nacimiento. Y es precisamente con el asterisco con lo que quiero señalar esta diversidad, a la vez que también pueden encontrar consenso en la lucha contra la discriminación.

Hablas de la importancia de escuchar, que es precisamente uno de los derechos de la infancia.

No respetar la identidad de género o la necesidad de un niño o niña a expresarse con respecto a su identidad es una violación de los derechos de la infancia, así como el artículo 10 de la Constitución sobre el libre desarrollo de la personalidad . A menudo se esgrime que hemos de impedir que los jóvenes expresen su identidad discordante, por el mismo “bien del menor”, que es un argumento para aplicar el castigo o enviar al menor a una terapia reparativa, para que sean “como debe ser “. Esto es terrible, porque estamos enviando un mensaje muy claro que la persona está enferma, es errónea, está mal y no es estimable. Esta respuesta negativa tiene un impacto brutal en su vida y en la relación que construye con su familia y su entorno. El bien del menor supone acompañarlo en su crecimiento, ir probando y dejar que se exprese.

Por otra parte, también es una vivencia que puede ser difícil para las familias, que deben replantear sus expectativas. Por mi experiencia, hay muchos padres que están muy dispuestos a escuchar y aprender al mismo tiempo que sus hijos. Los padres deben entender que no son ellos los que tienen hijos, sino que son los hijos los que tienen padres.

http://www.ed-bellaterra.com/uploads/pdfs/TRANSEXUALIDAD,%20ACOMPA…Lucas%20Platero.pdf

Infància i transsexualitat: el gènere sentit, la identitat viscuda

Lucas Platero: “Abans els nens i nenes que trencaven les normes eren marietes o ‘marimachos’”

“ENTRE TODOS LO MATARON”, HA EXPLICADO UNO DE LOS CONVOCANTES

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Concentraciones en toda España contra el acoso escolar tras el suicidio de un menor transexual

BARCELONA 27 12 2015 Sociedad Concentracion por el suicidio de un transexual de 17 anos por acoso escolar FOTO de RICARD CUGAT
BARCELONA 27 12 2015 Sociedad Concentracion por el suicidio de un transexual de 17 anos por acoso escolar FOTO de RICARD CUGAT

Concentració d’homenatge al noi transexual que es va suicidar

SOCIEDAD ALAN TRANSEXUAL QUE SE HA SUICIDADO CAPTURAS DE LA WEB DE CHRYSALLIS ASOCIACION DE FAMILIAS DE MENORES TRANSEXUALES
SOCIEDAD ALAN TRANSEXUAL QUE SE HA SUICIDADO CAPTURAS DE LA WEB DE CHRYSALLIS ASOCIACION DE FAMILIAS DE MENORES TRANSEXUALES

Alan había logrado hace un mes modificar, vía decisión judicial, su DNI. Casi un hito, a la vista de que solo 25 menores lo han conseguido en España: por ley hay que ser adulto y llevar dos años en tratamiento de hormonación. Pero no fue suficiente para paliar todo el dolor de Alan. El menor había sufrido acoso en varios centros, también en el último al que llegó, en Sant Cugat. Allí, lamentaban en la concentración varios participantes, sufrió el acoso por parte de tres chicas.

 

 

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